La levantada de Boca Juniors en el torneo, con mejores resultados y un rendimiento más sólido, llegó acompañada de una situación que encendió las alarmas. Los reiterados gestos de enojo de los jugadores ante las decisiones técnicas pusieron en la mira al cuerpo técnico y obligaron a Miguel Ángel Russo a intervenir directamente.

El último episodio ocurrió en el Gigante de Arroyito, cuando Carlos Palacios mostró su disgusto tras ser reemplazado por Claudio Úbeda. Esta vez, Russo no lo dejó pasar. Ya recuperado de una infección urinaria y en la vuelta a los entrenamientos, el técnico habló mano a mano con el chileno y le dio lo que definió como un correctivo. “No puede volver a repetirse”, fue el mensaje del entrenador, que quiso marcar un límite claro dentro del plantel.
La conversación fue breve pero contundente. Russo buscó cortar de raíz las protestas públicas, que ya habían tenido como protagonistas a jugadores de peso como Edinson Cavani y Miguel Merentiel. El entrenador de 69 años se cansó de los gestos y reclamos a viva voz y decidió poner en claro que no quiere más episodios extrafutbolísticos que distraigan a Boca en un momento de recuperación deportiva.

El futuro inmediato de Palacios no depende de lo ocurrido con Úbeda, aunque existe la chance de que salga del once inicial frente a Central Córdoba. Según lo que trascendió desde Boca Predio, el motivo sería estrictamente futbolístico. Russo no quedó conforme con sus últimas actuaciones y analiza alternativas como Williams Alarcón o Alan Velasco, que suman posibilidades para ocupar su lugar.
Merentiel y Cavani, los otros casos de reproches en Boca por los cambios
Lo de Palacios no fue un hecho aislado. En la victoria ante Independiente Rivadavia en Mendoza, Cavani también se mostró molesto cuando fue reemplazado. “¿Por qué a mí?”, lanzó al pasar mientras se retiraba al banco. Tras aquel gesto, el uruguayo completó todos los partidos siguientes sin interrupciones.

Algo similar había sucedido antes con Merentiel. En la derrota frente a Huracán en el Ducó, el delantero ingresó al segundo tiempo sin percatarse de que había sido sustituido. Cuando entendió la situación, corrió al vestuario y sorprendió hasta a sus compañeros. El cuerpo técnico lo llamó a una charla y el episodio no pasó a mayores, aunque dejó expuesta la tensión alrededor de las decisiones de Russo.

