Aunque el mercado de alquileres se mantuvo con aumentos moderados en los últimos meses del año pasado, el comienzo de 2026 trajo una abrupta aceleración de los precios, a nivel nacional. De ese modo, vuelve a ubicarse en el centro de la escena económica y social, impulsado por aumentos sostenidos en los precios que afectan de manera directa a millones de inquilinos.
Según relevamientos recientes, los valores de los alquileres acumularon subas significativas desde enero, superando en muchos casos la evolución de los ingresos. Este desfasaje profundiza las dificultades de acceso a la vivienda, especialmente en sectores medios y bajos, donde el alquiler ya representa un porcentaje elevado del salario mensual.
En la comparación del primer tramo de 2025 con igual lapso de este año, la inflación acumulada fue del 35,3%, mientras que el alza para los inmuebles de dos ambientes en alquiler merodeó el 36,5%.
Actualmente, la cotización promedio de un departamento de un ambiente en alquiler se ubica en torno a los $450.000 mensuales y sin expensas, según el promedio de las principales ciudades del país. Mientras que el precio medio de un departamento de dos ambientes se ubica en $814.659. La brecha se amplía al comparar con un tres ambientes, cuyo valor asciende a $1.094.451.

El impacto de los alquileres en la economía familiar
Uno de los factores clave detrás de esta tendencia es la escalada inflacionaria, que impacta tanto en los costos de mantenimiento de las propiedades como en las expectativas de rentabilidad de los propietarios. A esto se suma una oferta limitada de viviendas en alquiler, producto de la incertidumbre económica y los cambios en la regulación del sector en años anteriores.
El resultado es un mercado cada vez más restrictivo: contratos más cortos, mayores requisitos de ingreso y garantías más exigentes. Para muchos inquilinos, renovar el contrato implica enfrentar incrementos difíciles de afrontar, mientras que quienes buscan mudarse encuentran precios iniciales cada vez más elevados.

