La industria automotriz argentina enfrentó en 2025 una señal de alarma que impacta de lleno en su principal mercado, Brasil, donde las importaciones de autos de origen chino ya superan a las provenientes de la Argentina. Se produce en un contexto marcado por la caída de exportaciones, la pérdida de competitividad y el avance de nuevas tecnologías, lo que pone en riesgo el nivel de producción y empleo en las fábricas locales.
Desde los años ’90, con el régimen automotor común, Argentina y Brasil funcionan como un mercado integrado. Sin embargo, la dependencia es mayor del lado argentino. Brasil vende mucho más de lo que compra y concentra el destino de la producción nacional.
En 2025, el mercado brasileño alcanzó ventas por unos 2,7 millones de vehículos cero kilómetro. En Argentina, el total fue de 612 mil unidades. Esa diferencia explica por qué las terminales locales necesitan exportar cerca del 70% de lo que producen y por qué Brasil es, por lejos, el socio estratégico.
Sin embargo, las exportaciones argentinas de autos cayeron 10% el año pasado. Influyen varios factores: menor competitividad, cambios en la producción de modelos, proyectos nuevos que todavía no alcanzan escala y la retracción de algunos mercados regionales.
Automotrices chinas ya se instalan en Brasil
A esto se suma ahora un elemento que preocupa cada vez más: el avance de las marcas chinas en Brasil. No solo crecen las importaciones desde ese país, sino que además ya existen plantas de origen chino produciendo en territorio brasileño. Hoy, esas marcas explican más del 10% de las ventas totales del mercado.
El fenómeno se potencia por un cambio tecnológico. La mayoría de los autos chinos que llegan a Brasil son híbridos o eléctricos. Son modelos que la industria argentina no produce. La demanda por vehículos con menor impacto ambiental crece y desplaza, en parte, a los tradicionales autos a combustión que salen de las plantas locales.
Los números confirman el cambio de tendencia
En 2025, Brasil importó 200.335 autos desde la Argentina, un 10,8% menos que en 2024. En el mismo período, las importaciones desde China alcanzaron 187.327 unidades, con un salto interanual del 55%.
Aunque en el total del año los autos argentinos aún lideraron, la evolución mensual muestra otro escenario. Desde julio, Brasil comenzó a comprar más vehículos a China que a la Argentina. En enero, la relación era de 19.400 autos argentinos contra 10.400 chinos. En diciembre, se invirtió: 25.400 chinos y 18.800 argentinos.
El cambio enciende luces rojas en las terminales locales
El problema se agrava por la estructura de costos. En cada auto que la Argentina exporta, cerca del 15% del precio corresponde a impuestos. En cambio, los vehículos chinos llegan sin esa carga y, según denuncian las automotrices tradicionales, con distintos niveles de subsidios estatales.
Así, el mercado brasileño, clave para la supervivencia de la industria automotriz argentina, empieza a mostrar un giro que preocupa. La competencia china gana terreno, la tecnología avanza y la pérdida de competitividad local amenaza con reducir el espacio de los autos nacionales en su principal destino. Una tendencia que, de consolidarse, tendrá impacto directo en la producción y el empleo en el país.

