La carne de búfalo se afianza como alternativa en Misiones y otras provincias del NEA. Según Mariana Mampaey, productora local, la expansión de la especie responde a su adaptabilidad, tolerancia al calor y capacidad para alimentarse de pastos de baja calidad. “Un ternero de 9 a 12 meses llega a 300 kg con pasto natural, algo que no lográs con vaca en verano”, afirmó.
Desde 1993, la población de búfalos en Argentina pasó de cuatro mil a 190 mil cabezas, un aumento del 54%, lo que evidencia la consolidación de esta producción. La carne destaca por su bajo contenido graso y alto nivel de proteínas, mientras que la leche con lactosa A2 representa un valor agregado para personas con sensibilidad digestiva.
Mercado interno y aceptación del público
Mampaey detalló que Misiones cuenta actualmente con alrededor de 60 productores organizados en la Sociedad Misionera de Bufaleros, donde se coordinan precios, vacunación y estrategias de comercialización. La venta es mayormente interna, con consumidores que adquieren media res o cortes específicos directamente de las chacras.
La aceptación crece por la ternura de la carne y su digestibilidad. “La gente aprecia que la carne de búfalo se tolera mejor en casos de dislipidemia”, destacó. La producción permite, además, mantener emprendimientos turísticos donde los animales interactúan con visitantes, sumando un valor recreativo y educativo.
Demanda y opciones de consumo
En la Estación de Carnes de Posadas, la carnicería de Amalia Benítez ofrece cortes tanto para olla como para parrilla, con precios promedio de 9.500 y 11.500 pesos el kilo, respectivamente. Según Amalia, la demanda ya es constante: “El búfalo ya pasó a formar parte del staff permanente de carnes junto al cerdo, pollo y cordero”.
Los consumidores valoran la carne magra y su versatilidad en la cocina. “No tiene ningún secreto ni dificultad; se cocina de forma rápida y práctica. El secreto es no recocinarla”, explicó la comerciante. Esta característica la convierte en un producto accesible para distintos tipos de cocineros y hogares.
Perspectivas y recomendaciones
Mariana Mampaey alentó a los nuevos productores a considerar al búfalo como una opción rentable y sostenible. “Son animales mansos, productivos y con menor incidencia de enfermedades, lo que reduce costos y mejora la inversión a largo plazo”, indicó.
La combinación de producción sostenible, aceptación creciente del público y características saludables convierte al búfalo en un recurso con potencial de expansión. Tanto productores como comerciantes coinciden en que la tendencia seguirá al alza, impulsando nuevas oportunidades económicas en la provincia.

