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Written by 8:01 am Economía

La caída de la actividad profundiza el deterioro en la industria alimentaria nacional: suspensiones y atrasos salariales

La caída del consumo interno y aumento de costos fijos empezó a afectar a las empresas alimenticias. La apertura comercial tambien profundizó la competencia.

Mientras grandes jugadores como Arcor, Molinos Río de la Plata, Mastellone y Morixe muestran en sus resultados financieros el impacto de la retracción del mercado interno, el deterioro pega con especial fuerza sobre empresas medianas y pequeñas del sector, donde los márgenes son menores y el acceso al financiamiento resulta mucho más limitado.

En ese escenario aparecen dos conflictos que volvieron a encender alarmas en la industria alimenticia: la profundización de la crisis laboral en Georgalos y la delicada situación financiera de Alijor, fabricante de la histórica marca La Salteña.

Problemas para el dueño de Mantecol

Uno de los casos más delicados es el de Georgalos, histórica firma creadora de productos emblemáticos como el Mantecol, cuya planta ubicada en Victoria, partido bonaerense de San Fernando, atraviesa desde fines de 2025 un conflicto laboral sostenido.

La empresa ya había implementado el año pasado un esquema de suspensiones rotativas que alcanzó a la totalidad de sus 600 operarios, bajo el argumento de un “drástico derrumbe en las ventas”. Ahora, la situación volvió a agravarse con una nueva ronda de suspensiones.

La empresa atribuye la crisis a la fuerte retracción del consumo y también al impacto de las importaciones de alimentos y golosinas, especialmente desde Brasil. La apertura comercial, como también sucede en otros sectores, profundizó la competencia sobre productos nacionales y afectó especialmente a fabricantes locales con menor escala.

La Salteña, una marca con historia

La situación de Alijor, propietaria de la marca La Salteña, parece incluso más delicada. El Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) denunció que la empresa arrastra desde hace meses problemas financieros que derivaron en atrasos salariales, incumplimientos con proveedores y fuertes tensiones sindicales.

La crisis escaló en las últimas semanas luego de que trascendiera que la compañía mantiene deudas salariales acumuladas desde 2024 y enfrenta crecientes dificultades para sostener la operatoria. Distintas fuentes gremiales advierten que están en riesgo alrededor de 180 puestos de trabajo.

El deterioro de la empresa provocó protestas de trabajadores y reclamos del sindicato de la alimentación, que ya comenzó a plantear públicamente que la única salida viable sería incorporar un socio o encontrar un nuevo dueño para la compañía.

Una crisis generalizada

La combinación de caída del consumo interno y aumento de costos fijos empezó a afectar especialmente a empresas alimenticias medianas, que no cuentan con la capacidad financiera ni la escala de los grandes grupos del sector.

En los últimos balances empresariales ya quedó expuesto que incluso las compañías líderes enfrentan un escenario complejo. Los informes financieros de Arcor, Molinos, Mastellone y Morixe mostraron durante los últimos trimestres una marcada desaceleración del consumo, presión sobre precios y mayores dificultades para sostener rentabilidad.

En el caso de Morixe, por ejemplo, la empresa reconoció recientemente que el consumo continúa mostrando señales de debilidad y que el mercado interno permanece afectado por la pérdida de poder adquisitivo. Por eso, su apuesta principal en este momento pasa por su expansión regional e internacional.

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