La nueva caída del índice de producción manufacturera volvió a encender alarmas en el sector industrial argentino, mientras los trabajadores enfrentan un escenario cada vez más delicado. Además del retroceso que difundió el Indec, un informe del CEPA basado en datos de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSIRA) mostró un deterioro profundo del empleo, las empresas y la negociación salarial. La crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei impulsó despidos, retiros voluntarios y paritarias que no logran sostener el poder adquisitivo, en un contexto donde la actividad productiva sigue en retroceso.
Según el relevamiento, entre noviembre de 2023 y agosto de 2025 se perdieron 138.573 puestos de trabajo registrados del sector privado, de los cuales 42.406 correspondieron a la industria manufacturera. Además, minería y construcción aportaron una parte significativa del impacto, hasta alcanzar 111.747 empleos destruidos, es decir, el 80% de la caída total. Al mismo tiempo, cerraron 1.974 empresas industriales y 1.790 firmas de la construcción, lo que profundizó la pérdida de capacidades productivas e infraestructura.

La crisis profunda de la industria
A la par, siete de cada diez gremios afirmaron que la actividad empeoró en el último trimestre. Las ventas retrocedieron en el 58,3% de los casos, mientras que la producción cayó en el 62,5% de los sindicatos consultados. También se registraron descensos en el uso de la capacidad instalada, con plantas que trabajaron por debajo de su potencial. Las exportaciones se redujeron en un 62,5%, duplicando la caída que habían informado meses atrás. ,
El informe detectó más adelantos de vacaciones, retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas, además de recortes de horas extras y un incremento de suspensiones. Los despidos también crecieron: el 58,3% de los gremios reportó aumentos durante el último trimestre.

Mientras tanto, la negociación salarial quedó atrapada entre la inflación y la recesión. Según la CSIRA, el 33,3% de los acuerdos se ubicó por debajo de la inflación, el 60% apenas logró empatarla y solo el 4% consiguió mejoras reales. El 96% de los sindicatos enfrentó dificultades para negociar por la falta de horizonte económico, la demora en la homologación oficial y la caída del consumo.
Las perspectivas tampoco ofrecen alivio. El 86,4% de los sindicatos sostuvo que la situación empeorará durante el próximo trimestre, sin expectativas de recuperación. Entre los factores que explican el pesimismo aparecen la pérdida del poder adquisitivo, la apertura importadora, el acuerdo con el FMI y la baja de las exportaciones.

En este contexto, la industria atraviesa una recesión profunda que combina destrucción de empleo, retroceso productivo y cierre de empresas. La CSIRA concluyó que la estructura laboral se achica y que los sindicatos negocian en un estado de emergencia permanente, mientras la incertidumbre económica sigue creciendo.

