La crisis del sector privado argentino se profundizó durante los últimos meses, un deterioro que ya empieza a compararse con los peores momentos de la pandemia. Según el último Monitor Mensual de Empresas elaborado por Fundar en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), desde la asunción del actual Gobierno nacional ya cerraron 24.437 empresas en todo el país, una caída del 4,8% del total.
El informe confirmó además que febrero de 2026 volvió a cerrar en negativo. Durante ese mes desaparecieron otras 257 empresas respecto de enero y el país acumuló así 17 meses consecutivos de caída mensual en la cantidad de firmas registradas. Frente a febrero de 2025, Argentina perdió 13.163 empresas, equivalente a una baja de 2,6%, en un escenario donde el retroceso ya lleva dos años seguidos sin interrupciones.

Desde Fundar advirtieron que el actual esquema económico genera crecientes dificultades para competir en el mercado interno. Guido Zack, director de Economía de la entidad, señaló que muchas empresas enfrentan costos elevados en dólares, presión tributaria y un tipo de cambio bajo, mientras los productos importados ingresan con ventajas frente a la producción nacional.
La caída atraviesa buena parte de la economía real, ya que según el relevamiento 12 de los 19 sectores analizados registraron retrocesos mensuales. Entre los más afectados aparecen transporte y almacenamiento, agro y enseñanza, mientras que a nivel interanual 13 sectores acumulan pérdidas de empresas desde finales de 2023.
Las empresas frenan producción, cierran plantas o reducen personal
El deterioro también se extiende a casi todo el país. En febrero, 19 de las 24 provincias registraron bajas en la cantidad de empresas y, desde el cambio de gobierno, 23 jurisdicciones perdieron firmas. La Rioja, Catamarca y Chaco aparecen entre las provincias más golpeadas por la caída de la actividad privada.
En paralelo, comenzaron a multiplicarse los casos de empresas que frenan producción, cierran plantas o reducen personal. Entre los ejemplos más recientes aparecen el cierre de Doctor Ahorro, la paralización de la planta de Cabot en Campana, la reducción de producción de Loma Negra y despidos en sectores textiles, industriales y comerciales.
Aunque algunos rubros vinculados a energía, minería o exportaciones todavía sostienen inversiones puntuales, el informe vuelve a mostrar una economía dividida. Mientras ciertos sectores ligados a recursos naturales mantienen actividad, gran parte del entramado productivo orientado al mercado interno continúa en retroceso.
El dato que más preocupa es la dimensión que ya alcanzó la caída empresarial. Los niveles actuales comienzan a equipararse con los registrados durante la pandemia, un escenario que vuelve a encender alarmas sobre el empleo privado, el consumo y la capacidad de recuperación económica del país.

