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Written by 7:35 pm Economía

Importaciones y caída del consumo: fábricas cierran, se achican o cambian sus negocios

El fenómeno se observa en compañías de peso como Electrolux, Whirlpool, Lumilagro, Moura, Longvie, Mabe o Newsan. En los últimos meses avanzaron con despidos, suspensiones o cierres.

La apertura de las importaciones, sumada a un consumo debilitado y a los altos costos de producción local, está reconfigurando el mapa industrial argentino. En distintos sectores, especialmente en el de electrodomésticos y electrónica, cada vez más empresas optan por reducir operaciones, abandonar la fabricación nacional o reconvertirse en importadoras, un proceso que ya impacta en el empleo y genera preocupación en el sector.

El fenómeno se observa en compañías de peso como Electrolux, Whirlpool, Lumilagro, Moura, Longvie, Mabe o Newsan, entre otras, que en los últimos meses avanzaron con despidos, suspensiones o directamente con el cierre de líneas productivas.

Uno de los casos más recientes es el de Electrolux, que inició un programa de retiros voluntarios en su planta de Rosario. La empresa busca reducir el 25% de su plantel actual de 400 empleados. El plan contemplaba inicialmente cien retiros, pero ya superó los 130 inscriptos.

La compañía, que hace dos años y medio tenía 900 operarios, atraviesa una fuerte caída en la actividad. La planta ubicada en el barrio Las Delicias funciona actualmente a menos de la mitad de su capacidad.

Caída del poder de compra

Desde el sector gremial atribuyen la situación tanto al desplome del consumo como al aumento de las importaciones. Adrián Cartazo, secretario de prensa de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Rosario, señaló que “se vende muy poco desde que empezaron a entrar las mercaderías chinas”.

En ese sentido explicó que, si bien la empresa tiene la posibilidad de importar por tratarse de una multinacional con plantas en Brasil, el problema de fondo es la caída del poder de compra. Según indicó, incluso traer productos del exterior no garantiza mejores resultados porque “la gente hoy por hoy no compra porque no tiene plata”.

Un proceso similar se observa en Moura, la fabricante de baterías, que decidió dejar de producir baterías para camiones en su planta de Pilar y comenzar a traer esos productos desde Brasil. La medida implica el cierre de dos líneas de producción y genera incertidumbre sobre el futuro laboral de los trabajadores.

Aunque la empresa evalúa reubicar a los 25 operarios directamente afectados, los sindicatos advierten que el impacto podría extenderse a unos 200 puestos entre operarios, administrativos y personal logístico.

La crisis también golpeó con fuerza a la industria electrónica

En Tierra del Fuego, la firma Aires del Sur, propietaria de las marcas Electra y Fedders, presentó su pedido de quiebra y ya concretó 140 despidos. En un escrito judicial, la empresa reconoció que atraviesa un “estado de cesación de pagos actual, generalizado e irreversible”, y calificó su situación como una crisis “estructural”.

En la misma provincia, Newsan también redujo su personal y despidió a 150 trabajadores de su planta en Ushuaia, en un contexto marcado por el crecimiento de productos importados.

La preocupación en el sector se profundiza con la decisión del Gobierno de establecer arancel cero para la importación de teléfonos celulares. En Tierra del Fuego temen que esta medida afecte a una industria que genera alrededor de 10.000 empleos, de los cuales el 40% están vinculados directamente a la fabricación de celulares.

El impacto industrial también se siente en Catamarca, donde la fábrica de heladeras Neba cerró sus puertas a fines de febrero y despidió a 56 operarios. Tras el cierre, los trabajadores ocuparon las instalaciones del parque industrial El Pantanillo y mantienen una medida de fuerza a la espera de respuestas.

Dificultades financieras

Otra empresa que atraviesa un proceso de reorganización es Peabody. Su controlante, Goldmund SA, comunicó a clientes y proveedores que inició una reestructuración de pasivos. La compañía ya venía importando gran parte de sus electrodomésticos desde Asia y todo indica que ese esquema se profundizará.

En su planta de La Matanza, donde trabajan más de 60 personas, la situación es incierta. En el último año la empresa redujo 140 puestos laborales.

Por su parte, Longvie enfrenta dificultades financieras significativas. En los últimos dos años acumuló pérdidas por 17.000 millones de pesos y mantiene suspensiones rotativas que alcanzan al 50% de sus casi 300 empleados, quienes perciben entre el 75% y el 80% de su salario.

Incluso compañías históricas del mercado de consumo masivo comenzaron a modificar su esquema productivo. Lumilagro, tradicional fabricante de termos, decidió abandonar la producción local y comercializar productos fabricados en Asia.

La empresa comenzó a importar termos de vidrio y acero provenientes de Vietnam, India y China, luego de que sus ventas cayeran al menos un 50% en los últimos dos años. En ese período también redujo su plantilla en 170 empleados sobre un total de 220.

El director ejecutivo de la firma, Martín Nadler, explicó que la decisión de producir en el exterior se tomó hace varios años como una forma de anticiparse a los cambios del mercado. Según relató, “hace 4 años decidimos fabricar en China, nos quisimos prevenir”.

Además sostuvo que el proceso implicó una larga búsqueda de proveedores. Contó que tardaron meses en encontrar una planta adecuada porque “en China el 90% de las fábricas no son buenas”.

Fábricas argentinas en el exterior

Nadler argumentó que la producción en el exterior permite mejorar la competitividad del producto. Según indicó, fabricar fuera del país implica “un salto en calidad por la economía de escala” y representa un ahorro cercano al 15% en los costos.

Aún así reconoció que la decisión tuvo consecuencias en la estructura industrial de la empresa. En ese marco señaló que “en nuestro caso tuvimos que cerrar nuestra fábrica”, aunque defendió el cambio al sostener que permitirá ofrecer un producto más accesible al consumidor.

Este proceso de reconversión industrial no es nuevo. Durante noviembre del año pasado Whirlpool cerró su planta en Pilar —inaugurada apenas en 2022— y dejó sin empleo a 220 trabajadores, para pasar a un esquema basado en la importación de productos.

En paralelo, la mexicana Mabe reorganizó su operación en el país. La compañía cerró su fábrica en Río Segundo, Córdoba, y la transformó en un centro de distribución de productos importados. Parte de su producción se trasladó a otras plantas, mientras que en los últimos meses se perdieron al menos 50 puestos de trabajo.

En este contexto, el sector industrial observa con preocupación el avance de los productos importados y se pregunta cuáles serán las alternativas para sostener el empleo en un escenario donde la producción nacional pierde cada vez más espacio frente a la competencia externa.

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