La firma IGT33 S.A., operadora de las marcas Rever Pass y Be Rebel, solicitó su concurso preventivo ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 18, que abrió el proceso el 14 de julio. La compañía ubicada en la provincia de Buenos Aires cuenta con más de 100 trabajadores, 13 locales en centros comerciales y una planta industrial propia en Ricardo Rojas, partido de Tigre.
El deterioro financiero se profundizó durante 2024 y 2025. Según el expediente judicial, las ventas cayeron de $15.475 millones a $11.814 millones en moneda constante, una baja cercana al 24%. En ese período, las pérdidas pasaron de $515 millones a $4.365 millones, mientras la empresa señaló como factores de la crisis la retracción del consumo, el aumento de los costos y el encarecimiento del crédito.

Deuda bancaria y competencia internacional
El pasivo supera los $7 mil millones y está compuesto principalmente por deuda bancaria. La compañía registra $3.276 millones en obligaciones con bancos, además de $975 millones de deuda fiscal y $1.725 millones en obligaciones previsionales, a los que se agregan compromisos laborales, sindicales y con proveedores.
La empresa también atribuyó parte de sus dificultades a la competencia de plataformas internacionales de venta directa como Shein y Temu. El CEO de IGT33, Pablo Sonne, sostuvo que existe una competencia “muy desventajosa” porque las marcas locales deben afrontar costos de locales, personal, cargas sociales, impuestos y logística que no tienen las plataformas extranjeras bajo el mismo esquema.
Al 31 de mayo, la compañía registraba 65 cheques rechazados por más de $300 millones, situación que derivó en embargos sobre sus cuentas. Pese al escenario financiero, Sonne aseguró que la empresa trabaja para sostener su actividad y anticipó expectativas sobre la próxima colección de verano: “Fuimos optimizando proveedores y la propuesta será muy buena, con precios muy competitivos”.

