El escenario para los ahorristas cambió con fuerza en la última semana de abril. Mientras los bancos volvieron a recortar las tasas que pagan por los plazos fijos tradicionales, la inflación se mantiene en niveles elevados y redujo la rentabilidad real de esta inversión, una de las más elegidas por quienes buscan resguardar pesos.
En paralelo, el plazo fijo UVA volvió a ganar interés porque ajusta por inflación y hoy aparece como una alternativa más competitiva para quienes pueden dejar inmovilizado el dinero durante más tiempo.
Durante abril, varias entidades financieras bajaron sus tasas nominales anuales (TNA). Algunos bancos grandes ya ofrecen rendimientos de apenas 15% anual, muy por debajo de los niveles registrados semanas atrás. Esto significa que el interés mensual quedó claramente por debajo de la inflación, que sigue cerca del 3% mensual.
Los plazos fijos UVA vuelve a posicionarse frente al tradicional
El plazo fijo UVA ajusta el capital según el CER, el índice que replica la inflación oficial, por lo que permite conservar mejor el poder adquisitivo cuando los precios suben más rápido que las tasas bancarias. Con este escenario, el rendimiento del UVA supera hoy al plazo fijo tradicional, según distintas estimaciones privadas. Por eso volvió a crecer el interés de los ahorristas que priorizan no perder frente a la inflación, especialmente en un contexto donde las tasas de los depósitos comunes quedaron rezagadas.
El principal límite sigue siendo el plazo mínimo de permanencia. El dinero debe quedar inmovilizado durante 90 días, lo que representa una barrera para quienes necesitan liquidez o prefieren mantener mayor flexibilidad en un escenario económico cambiante.
Existe una opción de precancelación desde los 30 días, pero con una tasa mucho más baja, por lo que pierde gran parte de la ventaja frente al plazo fijo tradicional.

