Gabriela Büttner enseña inglés en escuelas rurales de Misiones, al mismo tiempo que escribe libros, innova con tecnología, impulsa proyectos ambientales y acompaña emocionalmente a sus estudiantes. Es por todo esto fue seleccionada entre más de 2.100 postulantes como una de las seis finalistas del certamen nacional “Docentes que Inspiran”, organizado por Clarín y Zurich.
“En 2023 llegué a semifinales, pero este año pasé a la final. Algo estoy haciendo bien”, afirmó con una mezcla de humildad y convicción. Para ella, este reconocimiento es también una oportunidad para visibilizar lo que ocurre en las aulas del interior misionero: “Esto nos va a permitir mostrar todo lo bueno que pasa en la escuela, que muchas veces no se ve”.
Un libro que nació en el aula y llegó a todo el país
El proyecto que la llevó a esta instancia nacional es un libro de inglés creado especialmente para estudiantes de escuelas agrotécnicas. Gabriela comenzó a desarrollarlo en 2012, al notar que “no existía material acorde al perfil de sus alumnos” en el Instituto de Enseñanza Agropecuaria N°8 de Colonia Guatambú. Lo que había era demasiado técnico o alejado de la realidad rural.
“Lo que había era muy avanzado. Entonces, lo adapté yo misma para mis alumnos, como parte de mi tesis en la UTN. Hoy ese material se usa en varias provincias”, explicó. Tucumán, Ushuaia, Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires ya incorporaron su propuesta.

El libro incluye tres secciones: una para el alumno, otra para el docente y una de audios que se pueden usar aún sin conexión. Incluso utiliza inteligencia artificial para ayudar a la comprensión auditiva. “Está pensado para que cualquier docente, incluso sin mucha formación en inglés, pueda aplicarlo en su aula”, aclaró.
Tecnología, motivación y vínculos reales
Gabriela también incorpora herramientas digitales que hacen que sus clases sean dinámicas y accesibles. Una de ellas es el dispositivo Tomi 8, una pizarra interactiva con sistema Android que transforma cualquier superficie en un espacio de aprendizaje digital. Con esta herramienta, los estudiantes pueden interactuar con ejercicios, códigos QR y múltiples aplicaciones educativas.

“La tecnología fue clave. En un curso donde solo 2 de 15 chicos aprobaban, pasamos a tener solo 2 que no aprobaron, y fue por faltas. La diferencia fue el dispositivo”, contó. Este equipo fue obtenido a través de un concurso internacional, en el que Gabriela y sus estudiantes quedaron segundos a nivel mundial, por detrás de una propuesta de Ghana.
Compromiso sin horarios
Gabriela trabaja en el IEA N.º 8, la EP N.º 11 y la Escuela Normal N.º 2, y también ofrece clases en su instituto privado, donde beca a estudiantes de bajos recursos para que puedan seguir aprendiendo inglés o alemán. “La condición es que se comprometan con el estudio, y lo están haciendo”, comentó.

También impulsa proyectos de reciclaje con impacto comunitario, como la construcción de un vivero con botellas recicladas, asesorado por el equipo de la Casa de Botellas de Iguazú. Todo, además, explicado en inglés por sus estudiantes.
“No es que me limito solo a enseñar el idioma. Busco formar integralmente. Los chicos se dan cuenta cuando uno realmente se interesa por ellos. Y eso hace la diferencia”, aseguró. “Muchos caminan una hora para llegar a clases, o toman varios colectivos. Y lo hacen porque quieren estar ahí. Eso ya te dice que lo que estás haciendo está funcionando”.

Un premio que volverá al aula
Si gana los 14 millones de pesos del premio, su plan es claro: reinvertir en educación. “Ese dispositivo Tomi 8 cuesta un millón de pesos. Yo lo gané en un concurso, pero si se rompe, no podría reponerlo. Tengo otros proyectos que quiero implementar. Y también recuperar lo que ya invertí, porque el libro lo pagué yo, al igual que el proyector que llevo a la escuela”, explicó.
La final del certamen será en Buenos Aires entre septiembre y octubre. Allí se conocerá el o la ganadora en una gala transmitida por medios nacionales. Mientras tanto, Gabriela Büttner ya se convirtió en un ejemplo de lo que significa enseñar con pasión, empatía y visión de futuro. Desde una colonia rural de Montecarlo, inspira a estudiantes, colegas y a todo un país.

