La Coordinación de Innovación y Educación Disruptiva (CIED) del Consejo General de Educación presentó oficialmente el proyecto Tapé Arandú: El Sendero de la Sabiduría en la Escuela Nº 683 Yaká Pa’ú, en la comunidad Tamanduá de 25 de Mayo. El encuentro reunió a autoridades tradicionales Mbyá Guaraní, docentes y Auxiliares Docentes Indígenas (ADI).
La propuesta redefine el concepto de aula al incorporar al monte como espacio pedagógico central. Desde el enfoque de Aulas Vivas a Cielo Abierto, el aprendizaje se vincula de forma directa con el entorno natural y los saberes ancestrales.
La coordinadora del CIED, Macarena Márquez, sostuvo durante la presentación que “el conocimiento también habita en el territorio, en la comunidad y en la memoria ancestral”, al explicar el sentido del proyecto.


El monte como aula y el rol del ADI
El proyecto plantea tres ejes principales: la selva como aula viva, la pareja pedagógica entre el docente y el Auxiliar Docente Indígena, y el uso de tecnología con sentido cultural para preservar saberes del territorio. En ese marco, la figura del ADI adquiere un rol central dentro del proceso educativo. Márquez remarcó que “no es un acompañante, es un educador con saberes propios que estructura el proceso de enseñanza”.
La iniciativa propone además la integración de herramientas digitales para registrar conocimientos vinculados a la biodiversidad y a la cultura Mbyá. El objetivo es fortalecer la transmisión intergeneracional.
Identidad, normativa y enfoque intercultural
El proyecto se apoya en un conjunto de leyes provinciales vinculadas a la educación disruptiva, la educación ambiental, la creatividad y la educación emocional, además de la normativa que reconoce el rol de la educación intercultural Mbyá Guaraní.
En la cosmovisión del pueblo Mbyá, el aprendizaje se vincula al oguata, entendido como el caminar el territorio y construir conocimiento desde la experiencia directa con la naturaleza.


Desde el equipo del CIED se indicó que el objetivo central consiste en consolidar una educación situada, donde el territorio funcione como base del proceso formativo y cultural.
Educación con identidad y proyección comunitaria
El proyecto Tapé Arandú se presenta como una política educativa orientada a integrar saberes tradicionales con herramientas contemporáneas, en el marco de la educación intercultural bilingüe en Misiones. Márquez señaló que la propuesta busca que “cada niño Mbyá crezca con identidad, con orgullo por su cultura y con herramientas para habitar el mundo sin perder su raíz”. De esta manera describió el enfoque formativo del programa.
La iniciativa consolida un modelo educativo que articula territorio, cultura y aprendizaje. Tiene como objetivo fortalecer la identidad de las comunidades y ampliar los espacios de enseñanza en contacto directo con la selva misionera.

