Margot Kidder, reconocida por interpretar a Lois Lane junto a Christopher Reeve en la saga de Superman iniciada en 1978, fue encontrada muerta en su casa de Livingston, Montana, en mayo de 2018. Tenía 69 años. Su hija, Maggie, confirmó que la causa fue una sobredosis autoinfligida de drogas y alcohol. “Es un gran alivio que la verdad se conozca”, declaró a The New York Times y remarcó la necesidad de hablar con honestidad para desterrar la vergüenza que rodea a estas tragedias familiares.
Kidder llegó al estrellato internacional con Superman, ese éxito amplificó los conflictos internos que arrastraba desde su juventud. En una entrevista publicada por Los Angeles Times en 1997, expresó: “Me estaba convirtiendo en lo que llamo ‘Margot, Estrella de Cine’, o trataba de serlo, muy mal. Después de que salió Superman, me resultó muy difícil y duro de manejar”. Desde joven, había sentido que su mente funcionaba de un modo distinto. A los 14 años, tras una ruptura amorosa, intentó quitarse la vida. “Nunca se le ocurrió a nadie enviarme a un psiquiatra”, recordó.
Kidder convivió con el trastorno bipolar sin acceder al tratamiento tradicional
En 1988 recibió el diagnóstico de trastorno bipolar, pero rechazó el tratamiento con litio. “Es muy difícil convencer a una persona maníaca de que algo está mal con ella”, admitió. Según explicó a People, durante años intentó ocultar sus pensamientos y emociones extremas. “Siempre lo he llamado ‘mantener a los monstruos adentro’”, dijo, en referencia a sus esfuerzos por no exhibir comportamientos que pudieran ser juzgados.

El episodio más grave ocurrió en 1996, mientras intentaba escribir sus memorias. Una falla en su computadora derivó en paranoia y delirios. Convencida de que su exesposo y la CIA intentaban matarla, viajó a Los Ángeles. Gritó en el aeropuerto que estaba siendo vigilada, abandonó sus pertenencias y caminó 32 kilómetros hasta el centro. Pasó noches en patios y porches, se cortó el cabello y fue encontrada en estado de confusión en el jardín de una casa en Glendale. “Cuando uno está maníaco, el cerebro se acelera a tal velocidad que los mensajes neuronales circulan tan deprisa que te inundan de dopamina y pierdes el control”, explicó un año después.
Exploración de terapias alternativas y caída económica tras un accidente
Tras ese episodio, la actriz se distanció de la psiquiatría tradicional y se inclinó por la medicina ortomolecular. En 2005 declaró que su recuperación comenzó cuando dejó de consultar a psiquiatras y adoptó terapias basadas en nutrientes y vitaminas. Narró incluso un documental sobre esas prácticas. Su rechazo a los tratamientos convencionales coincidió con un periodo difícil, marcado por un accidente automovilístico ocurrido en Vancouver en 1990. La lesión la dejó parcialmente paralizada, obligándola a operarse dos años más tarde.

La recuperación fue larga y costosa para la interprete de Lois Lane. Cayó en bancarrota y desarrolló una dependencia al alcohol y los medicamentos. Establecida en Livingston, Montana, intentó reconstruir su vida, pero la situación se tornó inestable nuevamente. Según Daily Mail, su casa fue invadida en reiteradas ocasiones por personas con adicción a las metanfetaminas. Entre 2016 y 2018, la policía respondió a más de cuarenta llamados desde su domicilio. En cinco ocasiones intervino una ambulancia, incluida la que atendió su muerte.
El dolor no dicho de la actriz que dio vida a Lois Lane
Louisa Willox, activista ambiental y amiga de Kidder, relató que la actriz escondía sus medicamentos para que no se los robaran. “Margie era muy mala juzgando a la gente”, expresó, aludiendo a la vulnerabilidad que la caracterizó en sus últimos años. La artista fue hallada muerta el 13 de mayo de 2018.

De acuerdo a Infobae, su hija Maggie, en diálogo con The New York Times, describió los contrastes de su madre: “Altibajos extremos, personalidades pública y privada diametralmente opuestas”. Añadió: “Lo que la hizo aún más extraordinaria de lo que la gente entiende es que hizo todo lo que hizo mientras luchaba esas batallas”.

