Una agria disputa diplomática estalló entre China y Japón después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sugiriera que su país podría desplegar sus fuerzas de autodefensa si China atacara Taiwán. Los ministerios de Relaciones Exteriores de ambas naciones presentaron enérgicas protestas formales. La controversia escaló cuando Xue Jian, cónsul general de China en Osaka, publicó en redes sociales: “La cabeza sucia de quien se entrometa debe ser cortada”.
El origen de la tensión se remonta a una sesión parlamentaria donde Takaichi afirmó que el uso de fuerza con buques de guerra contra Taiwán podría constituir una “situación que amenaza la supervivencia” de Japón. Pekín calificó estas declaraciones de “atroces”, mientras que Tokio consideró “sumamente inapropiado” el comentario del diplomático chino. La premier se negó a retractarse, defendiendo que su postura era consistente con la política tradicional de su gobierno.
“Japón deberá asumir todas las consecuencias”
El viceministro de Relaciones Exteriores chino, Sun Weidong, convocó al embajador japonés para expresar su descontento, calificando las declaraciones de Takaichi de “sumamente equivocadas y peligrosas”. Sun exigió que Japón las retirara y advirtió que de lo contrario, el país nipón “deberá asumir todas las consecuencias”. Por su parte, el secretario jefe del gabinete japonés, Minoru Kihara, instó a China a tomar medidas apropiadas respecto al comentario de su diplomático.
El Ministerio de Relaciones Exteriores chino amplificó su postura mediante un mensaje en redes sociales donde llamaba a Japón a “dejar de jugar con fuego”. La publicación señalaba que cualquier injerencia en el Estrecho de Taiwán sería considerado un acto de agresión. De acuerdo a la BBC, esta retórica refleja la sensibilidad histórica entre ambas naciones, cuyos desacuerdos se remontan a conflictos del siglo XIX y a la campaña militar japonesa en China durante la Segunda Guerra Mundial.
“Taiwán es Taiwán, territorio chino“
El perfil político de Takaichi como figura conservadora y defensora de Taiwán añade complejidad a la crisis. Ella ha argumentado previamente que un bloqueo de la isla podría amenazar a Japón, justificando una posible movilización militar. China, que reclama a Taiwán como parte inalienable de su territorio, mantiene una postura especialmente sensible sobre este tema y no descarta el uso de la fuerza para la reunificación.
Los comentarios de la ministra representan un distanciamiento de la postura tradicionalmente ambigua de Tokio sobre Taiwán.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, afirmó: “Taiwán es Taiwán, territorio chino ¿Acaso Japón pretende desafiar los intereses fundamentales de China e impedir su reunificación?”.

