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Written by 11:35 am Internacionales

EE.UU. habría interceptado un petrolero ruso vinculado a Irán en el Atlántico Norte

El petrolero sancionado por transportar crudo iraní cambió de nombre y bandera en plena huida y ahora navega escoltado por fuerzas rusas. Estados Unidos mantiene una operación de monitoreo en el Atlántico Norte que suma tensión con Moscú.

Estados Unidos habría interceptado un petrolero ruso vinculado a Irán en el Atlántico Norte, en un episodio que elevó la tensión diplomática con Rusia. Se trata del buque Bella 1, rebautizado como Marinera, sancionado por Washington por integrar la red de transporte de crudo iraní. La embarcación cambió de identidad durante la persecución y ahora navega escoltada por fuerzas navales rusas.

En 2024, el mismo ruso fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, acusado de transportar petróleo destinado a financiar a la Guardia Revolucionaria y a Hezbollah. El buque operaba bajo bandera panameña y formaba parte de la denominada flota oscura, utilizada para evadir sanciones internacionales mediante registros opacos y cambios frecuentes de identidad.

Cambio de bandera en plena huida

El 21 de diciembre de 2025, la Guardia Costera estadounidense intentó abordar la nave cuando se dirigía a Venezuela para cargar crudo. La tripulación rechazó la inspección y el buque inició una fuga hacia el Atlántico Norte. Durante ese trayecto, pintó una bandera rusa en el casco, adoptó el nombre Marinera y gestionó su registro bajo pabellón ruso, con puerto base en Sochi.

Al momento de la publicación, datos de rastreo marítimo ubicaban al petrolero ruso navegando entre el Reino Unido e Islandia, a unos 480 kilómetros al sur de esta última, con rumbo al puerto de Murmansk. Aviones P-8 Poseidon estadounidenses continúan el monitoreo desde bases en el Reino Unido.

Escalada militar y tensión diplomática

Estados Unidos desplegó aviones de vigilancia, helicópteros de operaciones especiales y aeronaves de apoyo en el Atlántico Norte. Por su parte, Rusia respondió con el envío de escoltas navales, incluido un submarino, para acompañar al buque. Moscú expresó su preocupación por la situación y presentó un reclamo diplomático para frenar la persecución.

El conflicto también abrió un debate legal sobre la validez del cambio de bandera en alta mar. Washington sostiene que el buque carecía de nacionalidad válida al inicio de la persecución, mientras que Rusia defiende su registro actual.

El episodio se enmarca en el refuerzo del control estadounidense sobre la flota utilizada por países sancionados para el comercio de petróleo, en un escenario de creciente disputa geopolítica en aguas internacionales.

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