La comunidad latina se perfila como uno de los sectores electorales con mayor capacidad de incidencia en las elecciones de medio término de Estados Unidos. Con aproximadamente 70 millones de integrantes en todo el país y una población habilitada para votar que ronda los 36 millones, este grupo demográfico adquiere cada vez más relevancia en las disputas por las bancas del Senado y la Cámara de Representantes.
El interés por los comicios también creció entre quienes, aunque no tienen ciudadanía estadounidense y no pueden votar, siguen de cerca sus posibles consecuencias. Cynthia, una mexicana que vive en Nueva Jersey desde hace tres años y trabaja con una organización civil, observa preocupación entre las familias y comunidades con las que convive, especialmente por el impacto de las políticas migratorias.
“Creo que sí ha aumentado el interés por las elecciones. Al menos entre las personas que conozco existe preocupación por cómo los resultados pueden influir en temas que afectan directamente a sus familias y comunidades, como la política migratoria”, señaló.
El escenario electoral presenta señales de desgaste para el oficialismo republicano. Una encuesta de CNN publicada el 21 de octubre mostró que los demócratas ampliaron a 10 puntos su ventaja sobre los republicanos en la intención de voto nacional. Entre los latinos, la diferencia sería todavía mayor: este sector favorece a los demócratas por un margen de 40 puntos.
Sin embargo, el resultado no dependerá exclusivamente de la tendencia nacional. Las contiendas en estados y distritos disputados tendrán un papel determinante en la futura composición del Congreso y, en ese escenario, el crecimiento del electorado latino puede inclinar votaciones decisivas.
Una comunidad de 70 millones de personas y cada vez más diversa
La población latina en Estados Unidos alcanza aproximadamente los 70 millones de personas, según un informe de octubre de 2026 de la organización Latino Donor Collaborative. Alrededor del 80% cuenta con ciudadanía estadounidense, un dato que permite dimensionar el peso de este grupo más allá de los debates sobre inmigración.
El crecimiento demográfico también responde cada vez más a los nacimientos dentro del propio territorio estadounidense. De acuerdo con Emiliano Aguilar, profesor de Historia del Instituto de Estudios Latinos de la Universidad de Notre Dame, durante el siglo XXI se produjeron dos transformaciones centrales: una mayor diversidad dentro de la comunidad y la incorporación anual de alrededor de un millón de jóvenes latinos nacidos en Estados Unidos que alcanzan la edad para votar.
Esta evolución también cuestiona la idea de que los latinos conforman un electorado homogéneo o que la mayoría de sus integrantes son inmigrantes indocumentados. Por el contrario, existen diferencias culturales, económicas y políticas vinculadas con los distintos países de origen y las trayectorias familiares.
México concentra la mayor proporción de la población latina, con el 59%. Le siguen Puerto Rico, con el 9,5%; Cuba y El Salvador, con el 3,9% cada uno; y República Dominicana, con el 3,7%. También tienen presencia comunidades de Guatemala, Colombia, Honduras, Ecuador, Venezuela, Perú, Nicaragua, Argentina, Panamá, Chile y Costa Rica.
“Continuamente tratamos a los latinos como un grupo monolítico con un conjunto similar de prioridades”, advirtió Aguilar, al señalar que esa mirada desconoce las diferencias internas y la transformación que experimentó la comunidad en las últimas décadas.
Economía, salud e inmigración: las prioridades del voto latino
Las estimaciones ubican en unos 36 millones la cantidad de latinos habilitados para votar este martes, aunque algunos cálculos elevan la cifra hasta los 39 millones. El crecimiento de este sector también se refleja en su participación electoral: en 2024, unos 32,8 millones de latinos tenían ciudadanía y posibilidades de acudir a las urnas, pero finalmente votaron 16,6 millones.
Uno de los datos políticos más relevantes para esta elección es el cambio de posicionamiento frente a Donald Trump. En los comicios de 2024, una parte importante del electorado latino respaldó al actual presidente y a los republicanos. Sin embargo, las encuestas recientes muestran un distanciamiento y una mayor predisposición a votar por la oposición.
Un relevamiento del Pew Research Center, publicado el 16 de octubre, indica que el 55% de los votantes latinos considera que las elecciones de medio término representan una oportunidad para votar contra Trump. En contraste, el 14% sostiene que votará para respaldarlo, mientras que el 30% afirma que el presidente no será un factor determinante en su decisión.
Las preocupaciones económicas encabezan las prioridades de este electorado. Según el mismo estudio, el 86% menciona la economía como uno de los asuntos más importantes, seguida por el cuidado de la salud (80%), la educación (75%), el futuro de la democracia (69%) y la inmigración (64%).
También aparecen el crimen violento, las investigaciones sobre Trump y su Gobierno, la política exterior y el medio ambiente, entre otros temas.
Para Aguilar, buena parte de estas preocupaciones coincide con las de otros sectores de la sociedad estadounidense, especialmente los trabajadores. “Los votantes latinos comparten muchos de los temas de la clase trabajadora. Para la clase trabajadora y los votantes latinos en conjunto, hay estas superposiciones directas, cosas como la economía”, explicó.
El impacto de las políticas de Trump en los estados disputados
La situación económica y las medidas migratorias del Gobierno republicano aparecen entre los factores que pueden modificar el comportamiento electoral. Víctor, un mexicano que vive en Texas desde 2019 y obtuvo su residencia en 2023, sostiene que el panorama económico actual es uno de los más complicados que observó desde su llegada a Estados Unidos.
Trabaja en una empresa de compraventa de automóviles y asegura que las redadas migratorias iniciadas durante 2025 modificaron los hábitos de consumo de numerosas familias latinas. El temor a salir a trabajar o exponerse a controles migratorios también repercutió en actividades comerciales que dependen de ese público.
“Mucha gente empezó a entrar en pánico. En el mercado de las ventas, de los dealers, como en el que yo estoy, las ventas bajaron 40%, que era el mercado de los latinos. Te estoy hablando del año pasado hasta la fecha, porque la gente que podía comprar ya no puede”, relató.
A ese escenario se suma el incremento de los precios de productos básicos, combustibles y viviendas. La encuesta de Pew Research Center profundiza ese diagnóstico: dentro de las preocupaciones económicas, el 80% de los consultados menciona los precios de los combustibles y de la vivienda, mientras que el 78% señala el costo de los alimentos y otros bienes de consumo. El desempleo también aparece entre los principales problemas, con el 59% de las menciones.
El impacto de estas políticas podría sentirse especialmente en estados donde los republicanos enfrentan disputas competitivas. Aguilar mencionó a Texas y Florida, pero también a Colorado, Nevada y Missouri, territorios donde el crecimiento de la población latina amplió su capacidad de incidencia electoral.
En ese contexto, el voto latino no solo representa una oportunidad para los demócratas de recuperar terreno, sino también un posible contrapeso al poder legislativo de Trump durante la segunda mitad de su mandato.
La expectativa de parte de la comunidad apunta precisamente a ese equilibrio. Aunque el presidente continuará en la Casa Blanca independientemente del resultado, una nueva composición del Congreso podría limitar el margen de acción de su administración.
“Ahorita que se vienen las elecciones, mucho latino anda pidiendo que gane el partido opuesto a Trump, porque si gana el partido opuesto, aunque él va a seguir siendo presidente, el otro partido ya no va a autorizar lo que está haciendo”, concluyó Víctor.

