El grupo chiita libanés Hezbollah lanzó este miércoles decenas de cohetes contra el norte de Israel en una de las ofensivas más intensas desde el recrudecimiento del conflicto a principios de marzo. El ataque obligó a las autoridades israelíes a activar las sirenas antiaéreas en la ciudad de Haifa y en amplias zonas de Galilea y los Altos del Golán, donde ordenaron a la población permanecer cerca de los refugios.
Los primeros reportes indican que se trata de una de las andanadas con mayor volumen de proyectiles disparados desde territorio libanés en las últimas semanas. Hasta el momento no se registraron víctimas, aunque equipos médicos y de emergencia inspeccionan distintos puntos donde se produjeron impactos.

En simultáneo con los lanzamientos, Hezbollah confirmó el inicio de una nueva ofensiva militar denominada “Al-Asf al-Ma’kul”. El anuncio llegó a través de un comunicado de la llamada “resistencia islámica” acompañado de una imagen propagandística que declara la apertura formal de la operación.
La publicación fechada este 11 de marzo coincide con una jornada marcada por intensos lanzamientos de cohetes y drones desde el sur del Líbano. Analistas consideran que la acción busca elevar el nivel del enfrentamiento en el frente norte, que permanece en tensión desde hace semanas.
El nombre elegido para la ofensiva tiene una fuerte carga simbólica. “Al-Asf al-Ma’kul” proviene del Corán y significa aproximadamente “paja devorada” o “paja triturada”, una metáfora que describe la destrucción total del enemigo en el relato de la derrota del llamado “Ejército del Elefante”.
La frase ya había sido utilizada anteriormente por organizaciones islamistas. El movimiento palestino Hamas la empleó para referirse a su campaña militar durante la guerra de Gaza de 2014, conocida en Israel como la Operación Margen Protector.
Mientras tanto, el Comando del Frente Interno de las Fuerzas de Defensa de Israel pidió a los residentes del norte del país mantenerse cerca de los refugios ante la posibilidad de nuevos ataques. La situación en la frontera norte continúa siendo monitoreada por las autoridades israelíes.

