El Ejército israelí anunció una nueva “oleada de ataques” contra infraestructuras del grupo chií Hizbulá en el sur del Líbano, en el marco de una escalada militar que profundiza la inestabilidad en Medio Oriente. A través de un breve comunicado, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que los bombardeos se dirigen a objetivos vinculados a la organización armada, aunque no precisaron ubicaciones específicas. La ofensiva se da en paralelo a una decisión estratégica del gobierno israelí de aislar zonas del sur libanés.
En ese sentido, el ministro de Defensa, Israel Katz, confirmó que junto al primer ministro Benjamín Netanyahu ordenaron destruir los puentes sobre el río Litani utilizados, según afirmó, por Hizbulá. El funcionario sostuvo que la medida apunta a “impedir el paso de terroristas y armas hacia el sur”.
Las operaciones militares en esa zona se intensificaron desde el 18 de marzo, cuando Israel ya había destruido al menos dos puentes. Además, Katz indicó que se avanzará en la demolición de viviendas en aldeas del sur del Líbano que puedan representar una amenaza para comunidades israelíes.
Respuesta de Hizbulá y nuevos ataques
El aumento de las acciones militares ocurre luego de que Hizbulá informara ataques contra posiciones israelíes en el norte de Israel y en la frontera sur del Líbano. Según la organización, en las últimas horas se lanzaron drones y cohetes hacia distintos objetivos.

De acuerdo con esas versiones, los ataques alcanzaron zonas como Hanita y Avim, en territorio israelí, y Ras an-Nauoura, en el sur libanés. La tensión en la frontera se mantiene alta, con intercambios constantes de fuego.
La policía israelí reportó que un hombre murió tras el impacto de un proyectil en un vehículo en Misgav Am, cerca de la frontera. Además, durante el sábado, ataques atribuidos a Irán y Hizbulá afectaron un jardín de infantes en las afueras de Tel Aviv y un edificio en Safed. Desde el inicio de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán y Hizbulá, el pasado 28 de febrero, el conflicto ha dejado un saldo significativo de víctimas. En Israel, al menos 15 personas murieron por ataques iraníes.
En Cisjordania, cuatro mujeres palestinas fallecieron tras un bombardeo en la localidad de Beit Awwa. Mientras tanto, en Irán se contabilizan al menos 1.300 muertos y más de siete mil heridos, según datos del embajador iraní ante la ONU en Ginebra. En el Líbano, los bombardeos israelíes ya provocaron más de mil muertes. El escenario actual refleja una escalada sostenida, con múltiples frentes abiertos y sin señales claras de desescalada en el corto plazo.

