Santiago Peña pasó de ejercer la presidencia de Paraguay a comparecer como imputado ante la Justicia en menos de 24 horas. El sábado 7 de noviembre, cuando los policías le comunicaron que debía ingresar esposado al despacho judicial, el exmandatario reclamó «No puede ser ko, soy un expresidente de la República», según informaron medios locales.
Peña, de 47 años, fue destituido el viernes 6 de noviembre mediante un juicio político, en medio del escándalo financiero conocido como el caso Ueno Bank. Tras la decisión, el Ministerio Público ordenó su detención y, aunque inicialmente debía permanecer en su domicilio de Asunción, la Policía lo trasladó al Regimiento Escolta Presidencial ante la presencia de manifestantes.

El sábado por la mañana, el exmandatario compareció en la Fiscalía General del Estado para una audiencia de declaración indagatoria, en la que se abstuvo de declarar. Luego, los fiscales Christian Manuel Benítez Cáceres, Silvia Margarita González Vester, Elena Fiore Franco y Ruth Karina Benítez Benítez lo imputaron por lesión de confianza y administración en provecho propio, y solicitaron su prisión preventiva.
La Fiscalía fundamentó el pedido en el supuesto riesgo de fuga. Los representantes del Ministerio Público señalaron que Peña cuenta con solvencia financiera, residencias y cuentas fuera del país, además de acceso a fondos que, según sostuvieron, podrían facilitar su permanencia fuera del alcance de la Justicia.
“No puede ser ko, soy un expresidente de la República”
Tras la presentación fiscal, el exmandatario fue trasladado al Poder Judicial para comparecer ante el juez penal de Garantías especializado en Delitos Económicos, Humberto René Otazú Fernández. Allí, cuando se disponía a ingresar al despacho, los agentes le informaron que debía colocarse las esposas conforme al protocolo previsto para las personas procesadas con medidas restrictivas de libertad.

Peña manifestó su rechazo y pidió que no lo esposaran, con el argumento de que había sido presidente de la República. Finalmente, aceptó el procedimiento después de que le explicaran que la cadena de seguridad se utilizaría durante el trayecto entre el ascensor y la oficina del magistrado.
De esa manera, caminó esposado y bajo custodia policial desde el estacionamiento hasta el cuarto piso del edificio judicial. Una vez dentro del despacho, los agentes le retiraron las esposas y el juez explicó el procedimiento legal que se aplicaría durante la audiencia.
Acompañado por su abogado, Ricardo Alberto Preda Del Puerto, Peña volvió a abstenerse de declarar ante el magistrado. Al finalizar la comparecencia, los policías lo esposaron nuevamente y lo escoltaron hasta el subsuelo, donde le retiraron la cadena de seguridad antes de entregarlo a sus custodios para el regreso al Regimiento Escolta Presidencial.
La escena marcó un contraste con la investidura que Peña había dejado apenas el día anterior. Mientras avanza la causa por el caso Ueno Bank, el exmandatario deberá permanecer detenido en el Regimiento Escolta Presidencial, según el procedimiento descripto en la información difundida por ABC Color.

