El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que su administración aceptó continuar las negociaciones con Irán, aunque reiteró que el alto el fuego entre ambos países “se terminó”. La declaración se produjo en medio de una nueva escalada militar que incluyó ataques de ambos lados y volvió a poner en riesgo la estabilidad en Medio Oriente.

“Irán nos ha pedido que continuemos las conversaciones. Hemos aceptado hacerlo, pero Estados Unidos les ha comunicado, sin lugar a dudas, que el alto el fuego se ha terminado”, afirmó Trump a través de su red social Truth Social.
Washington mantiene la presión sobre Teherán
Durante una reciente cumbre de la OTAN, el mandatario sostuvo que la tregua ya no tiene vigencia y acusó al gobierno iraní de incumplir los compromisos asumidos en el protocolo firmado entre ambos países. Además, adelantó que mantendrá consultas con su enviado especial Steve Witkoff y con Jared Kushner para evaluar los próximos pasos de la negociación.
Trump insistió en que la continuidad del diálogo dependerá de la decisión que adopte Teherán y volvió a cuestionar a las autoridades iraníes con duras declaraciones.
Ataques cruzados y tensión en el estrecho de Ormuz
En los últimos días, Estados Unidos e Irán protagonizaron una serie de acciones militares. Según el Pentágono, las fuerzas estadounidenses atacaron instalaciones estratégicas con el objetivo de reducir la capacidad iraní para amenazar la navegación en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte mundial de petróleo.
Washington también acusó a Teherán de intensificar las maniobras contra embarcaciones comerciales mediante disparos e intentos de interdicción, lo que incrementó la preocupación por la seguridad marítima en la región.
Por su parte, Irán respondió con ataques mediante drones y misiles contra objetivos estadounidenses en distintos países de Medio Oriente y denunció que Estados Unidos incumplió los compromisos asumidos en las negociaciones previas.
Continúan los bombardeos
El Comando Central de Estados Unidos informó que concluyó una operación que alcanzó cerca de 90 objetivos militares. Sin embargo, poco después, medios iraníes reportaron nuevas explosiones y bombardeos en distintas provincias del sur del país, entre ellas Bushehr, Sistán y Baluchistán, además de las ciudades de Ahvaz y Chabahar.
Las autoridades estadounidenses no confirmaron esas nuevas operaciones, mientras que Irán evitó responsabilizar oficialmente a un actor específico por los ataques.
Como respuesta, Teherán amplió su ofensiva sobre distintos puntos de Medio Oriente y lanzó ataques contra objetivos ubicados en Baréin, Jordania, Kuwait y Qatar. En varios de esos países se activaron las alarmas antiaéreas y los sistemas de defensa interceptaron parte de los proyectiles. Según los primeros reportes, al menos una persona resultó herida en Kuwait.
Crece la incertidumbre
La nueva escalada militar ocurre mientras la administración Trump intenta sostener un canal de negociación con Irán sin abandonar la presión militar. El escenario mantiene en alerta a la comunidad internacional por el impacto que el conflicto podría tener sobre la seguridad regional y el mercado energético mundial.

