El Hospital Madariaga emitió una advertencia a la población sobre los principales factores de riesgo del Accidente Cerebrovascular (ACV) y la importancia de la detección temprana. Según el centro de salud, reconocer los síntomas a tiempo es fundamental para mejorar el pronóstico y reducir las secuelas.
El ACV: una enfermedad que puede avisar y requiere atención inmediata
El ACV, una patología que puede presentar signos de alerta, se divide en dos tipos principales. El ACV isquémico es el más común y se produce por la obstrucción de un vaso sanguíneo en el cerebro. El ACV hemorrágico, menos frecuente, ocurre por el sangrado dentro del cerebro.
El Dr. Carlos Barros, a cargo del Servicio de Neurología del Hospital Madariaga, explicó que el ACV isquémico se manifiesta con síntomas claros. Entre ellos se encuentran la debilidad o la pérdida de fuerza en un lado de la cara, un brazo o una pierna, o en la mitad del cuerpo.

Además de la debilidad física, el especialista detalló que otro síntoma característico del ACV isquémico es la dificultad para pronunciar palabras o la afasia, un trastorno del lenguaje que afecta tanto la capacidad de expresión como la de comprensión.
Por su parte, el ACV hemorrágico presenta una sintomatología diferente. Según el Dr. Barros, este tipo de accidente cerebrovascular puede manifestarse con un dolor de cabeza muy intenso y un progresivo trastorno del estado de conciencia, causado por la presión que la sangre ejerce dentro del cerebro.

Factores de riesgo y la importancia de la detección temprana del ACV
El Dr. Barros destacó que la detección temprana es crucial, especialmente en el caso del ACV isquémico. Existe una “ventana” de hasta cuatro horas y media para que los pacientes reciban un tratamiento trombolítico.
Este tratamiento, que actúa como un potente anticoagulante, es clave para deshacer la obstrucción en el vaso sanguíneo. Si se administra a tiempo, puede mejorar significativamente la circulación y reducir el tamaño del infarto cerebral, previniendo daños irreversibles.

El neurólogo enfatizó que la atención rápida es vital. La aplicación oportuna del tratamiento trombolítico puede disminuir las secuelas del ACV y, por ende, mejorar considerablemente la calidad de vida de los pacientes.
Entre los factores de riesgo más comunes que pueden derivar en un ACV, el Dr. Barros mencionó la hipertensión, la obesidad, la diabetes, el colesterol elevado y el tabaquismo. Controlar estas condiciones es fundamental para prevenir la aparición de un accidente cerebrovascular.
El especialista hizo hincapié en la importancia de que la población conozca estos factores de riesgo para poder adoptar medidas preventivas. El estilo de vida y el control de enfermedades crónicas son determinantes para la salud cerebral.
En resumen, el Hospital Madariaga subraya que el conocimiento de los síntomas y la rápida reacción ante una sospecha de ACV son esenciales. Acudir de inmediato a un centro de salud puede ser la diferencia para recibir el tratamiento adecuado a tiempo y evitar consecuencias graves.

