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Written by 2:25 pm Salud

Cómo los modernos equipos de hemodiálisis mejoran la vida de los pacientes renales en el Madariaga

En el Hospital Madariaga, más de 50 pacientes dependen cada semana de la hemodiálisis para vivir. Gracias a nuevos equipos de tecnología alemana, el tratamiento ahora es más seguro, preciso y personalizado. La enfermedad renal crónica avanza en silencio, pero con controles y tecnología adecuada, muchas vidas pueden estabilizarse o evitar complicaciones graves.

Para las personas cuyos riñones dejaron de funcionar, la hemodiálisis puede representar un segundo riñón artificial. A través de máquinas especializadas, la sangre se limpia, se eliminan toxinas y líquidos que el organismo ya no puede filtrar por sí solo. El Hospital de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” de Posadas incorporó modernos equipos de diálisis de tecnología alemana.

Esta inversión, impulsada por la Fundación Parque de la Salud y el Gobierno de Misiones, busca optimizar y mejorar las prestaciones para pacientes en el Servicio de Nefrología y Hemodiálisis.

En el nosocomio, cientos de pacientes encuentran allí su única posibilidad de acceso a esta terapia vital. “Cuando el riñón falla, el cuerpo acumula sustancias tóxicas que afectan el corazón, los pulmones, el cerebro. La hemodiálisis suple esa función clave, funciona como un riñón artificial. Sin ella, el paciente no sobrevive”, explicó la Dra. Irene Paz, jefa del Servicio de Nefrología.

Qué hace la hemodiálisis y por qué es tan importante

La hemodiálisis es un procedimiento mediante el cual se extrae la sangre del cuerpo, se la pasa por un filtro en una máquina que actúa como un riñón y luego se la devuelve limpia al paciente. Este proceso demora alrededor de 4 horas y se realiza tres veces por semana.

“La máquina elimina el exceso de agua, potasio, urea, fosfato y otras sustancias que, si se acumulan, dañan gravemente los órganos. Gracias a este procedimiento, los pacientes pueden seguir con su vida, con ciertos cuidados, pero con dignidad y estabilidad”, detalló la Dra. Paz.

El tratamiento se vuelve necesario cuando la persona llega al estadio 5 de la enfermedad renal crónica, una condición en la que los riñones ya no filtran lo suficiente. En ese momento, se requiere lo que se llama una terapia sustitutiva renal, como la diálisis o el trasplante.

Cómo cambia la vida de los pacientes

Aunque no es una cura, la hemodiálisis permite que las personas vivan mientras esperan un trasplante o, en algunos casos, por años, si no pueden acceder a uno. En el Hospital Madariaga, actualmente 50 pacientes reciben hemodiálisis crónica y otros 7 a 10 pacientes por día requieren tratamiento agudo por insuficiencia renal temporal.

“Cada sesión representa una oportunidad de seguir. Por eso estos equipos son esenciales, y los pacientes dependen totalmente de ellos. Es un tratamiento de alto costo, de largo plazo, y muchas veces lo reciben personas sin cobertura médica, que no podrían costearlo por su cuenta”, remarcó la especialista.

Más allá del tratamiento, también mejora el control de síntomas como la hinchazón, fatiga, náuseas o dificultad para respirar, que son consecuencia directa del mal funcionamiento renal. “Cuando el paciente entra al programa de diálisis y se estabiliza, recupera peso, gana energía, puede volver a caminar, comer mejor, retomar actividades que había dejado por la enfermedad”, describió la Dra. Paz.

Tecnología que mejora la calidad del tratamiento

Aunque el tratamiento siempre es complejo, la incorporación de nuevas máquinas de hemodiálisis ayuda a que el proceso sea más seguro, preciso y adaptado a cada caso.

“Los nuevos equipos permiten ajustar parámetros específicos para cada paciente, lo que mejora la tolerancia al procedimiento. Nos brindan información detallada durante cada sesión y eso permite evitar complicaciones y dar un servicio mucho más personalizado”, señaló la especialista.

Estos equipos también son usados en unidades de cuidados intensivos, coronaria o emergencia, donde pacientes con insuficiencia renal aguda también necesitan hemodiálisis.

Detección precoz y seguimiento: la clave para evitar llegar a diálisis

Aunque la hemodiálisis salva vidas, el objetivo del sistema de salud es detectar la enfermedad renal antes de que llegue a etapas críticas. Para eso, el hospital cuenta con consultorios de enfermedad renal crónica y avanzada que permiten hacer seguimiento y orientar a pacientes en riesgo.

“Los factores de riesgo más comunes son la hipertensión, diabetes, obesidad, antecedentes familiares, tabaquismo o haber tenido enfermedades cardiovasculares. Muchas personas no saben que están en riesgo. Por eso los controles son fundamentales”, advirtió la Dra. Paz.

También destacó que después de los 60 años la función renal puede declinar aunque no haya síntomas, y que los centros de salud de atención primaria pueden detectar los primeros signos con estudios simples.

“El riñón sano trabaja todo el día, todos los días. Nosotros intentamos reemplazar eso en solo 12 horas por semana. No es perfecto, pero con buena tecnología y seguimiento, los pacientes pueden seguir adelante”, concluyó la Dra. Paz.

La hemodiálisis no solo prolonga la vida, también devuelve esperanza y autonomía a quienes atraviesan una de las enfermedades más silenciosas y devastadoras. Con compromiso médico, tecnología adecuada y atención oportuna, el impacto de esta terapia puede marcar la diferencia entre la dependencia total y una vida activa dentro de lo posible.

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