Martín Savich, un joven paciente hipoacúsico de Misiones, relató cómo fue su proceso de pérdida auditiva, diagnóstico y tratamiento con implantes en la provincia. El sistema público de salud brinda estas intervenciones desde hace casi dos décadas para mejorar la calidad de vida de las personas.
Martín Savich no nació sabiendo que tenía hipoacusia. La pérdida auditiva llegó de manera progresiva. “Fui perdiendo la audición con el tiempo. Nunca me di cuenta”, recordó.
Sin embargo, algo empezó a cambiar en su adolescencia. “Cerca de los 18 comencé a darme cuenta de esta pérdida. Con eso, empezó a afectar mucho también el habla y me di cuenta que algo no estaba bien”, explicó.
La consulta médica fue el punto de quiebre. Primero acudió a un otorrinolaringólogo y luego a una fonoaudióloga. Allí llegó el diagnóstico. “Fue muy chocante. No es fácil de aceptar”, confesó.

“Me cambió la vida”
A pesar del impacto inicial, el avance de la tecnología abrió un nuevo camino. Este año recibió su primer implante en el lado izquierdo. “Este implante me cambió la vida, mejoró mi manera de socializar. Es realmente inexplicable”, aseguró.
Pero uno de los momentos más fuertes fue anterior, cuando le activaron el implante del lado derecho en 2023. “Cuando escuché mi voz por primera vez un poco me asusté y me emocioné mucho”, relató.
Desde entonces, comenzó a redescubrir sonidos cotidianos que antes le eran ajenos. “Empecé a disfrutar del canto de los pájaros, del sonido de la lluvia. Eran cosas que no podía escuchar y ahora lo puedo hacer otra vez”, expresó.
El acompañamiento también fue clave en su proceso. “Tengo que dar las gracias al sistema público de salud que me acompañaron en todo momento y lo siguen haciendo con psicólogas, fonoaudiólogas y otorrinolaringólogos”, destacó.
En paralelo, especialistas remarcan la importancia de detectar la pérdida auditiva a tiempo. La condición puede afectar el desarrollo, la vida social y la salud cerebral si no se trata de manera oportuna. En Misiones, este tipo de intervenciones se realiza desde hace 19 años. Actualmente, hay alrededor de 200 pacientes implantados con diferentes dispositivos auditivos.
La fonoaudióloga Natalia Zajakowski explicó que no todos los casos requieren implantes cocleares. Existen distintas alternativas según el tipo y grado de pérdida auditiva, como audífonos o dispositivos de conducción ósea. El implante coclear, en particular, combina una parte interna colocada mediante cirugía y otra externa visible. A través de un sistema de imanes, el dispositivo capta el sonido, lo procesa y envía la señal directamente al nervio auditivo.
El caso de Martín refleja ese impacto en primera persona. Pasó de no reconocer su propia voz a emocionarse con sonidos simples. Su historia resume lo que la tecnología y el acceso a la salud pueden lograr: volver a escuchar y, con eso, recuperar una parte esencial de la vida cotidiana.

