El Ministerio de Salud Pública de Misiones, a través de los hospitales, acompaña la comunidad y, en este caso, a pacientes renales. Cubre los traslados de ida y vuelta al Hospital Escuela de Agudos ‘Dr. Ramón Madariaga’ para quienes requieren tratamientos de diálisis. Esta asistencia permite que decenas de personas accedan a un tratamiento vital sin asumir costos de transporte que, en muchos casos, serían imposibles de afrontar.
Entre los beneficiarios se encuentra Agustina del Rosario Medina, de 59 años, vecina de la Chacra 183 en Posadas. En dialogó con Canal12misiones.com, compartió su experiencia. Desde hace casi un año, recibe el tratamiento tres veces por semana y, gracias al apoyo estatal, puede asistir de manera continua.

“Me buscan, me llevan y me traen”, contó la paciente renal. “Si no tuviera este beneficio, sinceramente no podría hacerme el tratamiento. No tengo recursos para movilizarme tres veces por semana”, relató.
Un alivio económico sustancial para los misioneros
Este programa se traduce en un alivio económico para las familias. Según relató Medina, durante los primeros meses debió costear los traslados por cuenta propia. “Pagaba hasta $7.000 solo la ida, porque debía salir de mi casa a las cinco y media de la mañana para llegar al hospital a las 6. Era ‘hora pico’ y salía carísimo”, sostuvo.

Hoy, el traslado lo realiza junto a otro paciente en un vehículo gestionado por el sistema de salud. “Nos organizan los viajes. A veces somos cuatro o cinco. Cada uno viene de un lugar distinto, pero el servicio es puntual y responsable”, relata.
Misiones y su nivel de atención médica
Medina también destacó el trato recibido en el hospital: “En diálisis me atienden muy bien, son muy atentos. No tengo nada malo que decir, al contrario, estoy muy agradecida”.
Actualmente, Medina se encuentra en proceso de evaluación para un trasplante renal, etapa que implica estudios adicionales y seguimientos médicos. “Ya me hicieron un cateterismo y tengo que sacarme un lunar antes de que me programen para el trasplante. Todo eso lleva tiempo y seguimiento”, afirma.

“Aconsejo a quienes necesiten hacerse diálisis, que acepten la ayuda del sistema de salud. Es una oportunidad para seguir viviendo. Yo llegué muy mal y ahora estoy mejor”, afirmó.
La historia de esta misionera refleja el impacto concreto de una política sanitaria inclusiva, que prioriza el acceso equitativo a tratamientos esenciales.

