A un año de la tragedia del arroyo Yazá, Misiones recuerda uno de los siniestros viales más dolorosos de su historia reciente. El hecho conmocionó especialmente a las comunidades de Campo Viera y Oberá, y dejó una profunda huella en las familias de las víctimas y en quienes acompañaron a los sobrevivientes.
El choque ocurrió cerca de las 4:30, a la altura del kilómetro 892 de la Ruta Nacional 14, sobre el puente que cruza el arroyo Yazá. En ese tramo, un colectivo de dos pisos de la empresa Sol del Norte colisionó de frente con un Ford Focus que circulaba en sentido contrario.

El ómnibus viajaba desde Oberá hacia Puerto Iguazú cuando se produjo el impacto. Tras romper el guardarraíl, el vehículo cayó al cauce del arroyo desde una altura aproximada de 20 metros.
Entre las nueve víctimas fatales se encontraban estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Unam, además del conductor del automóvil, oriundo de Oberá. Otras 29 personas resultaron heridas y debieron recibir asistencia.

Un operativo de emergencia ante la magnitud del siniestro
Tras el choque, efectivos policiales, bomberos, equipos sanitarios y personal de emergencia desplegaron un amplio operativo para rescatar a los pasajeros y asistir a los heridos. Las tareas se concentraron en el colectivo, que había caído al cauce del arroyo y presentaba importantes daños producto del impacto.

Al cumplirse un año del siniestro, familiares, amigos y allegados de las víctimas se reunieron en Eldorado para rendirles homenaje. La jornada comenzó con una concentración en la plaza Sarmiento, en el kilómetro 9, y continuó con una procesión con velas hasta la Iglesia Espíritu Santo, donde se celebró una misa.
El encuentro fue una oportunidad para compartir el recuerdo de sus seres queridos y acompañarse en una fecha especialmente dolorosa para quienes perdieron a familiares y amigos.
La Unam expresó su dolor en el aniversario
La tragedia golpeó especialmente a la Universidad Nacional de Misiones (Unam), que confirmó la muerte de siete estudiantes de las facultades de Ingeniería (FIO) y de Arte y Diseño (Fayd), ambas con sede en Oberá.
En el primer aniversario, la institución expresó su conmoción por las consecuencias del hecho en la memoria colectiva. Además, rindió homenaje a las víctimas y manifestó su acompañamiento a sus familiares y seres queridos, con profundo respeto y solidaridad.

Una fecha que permanece en la memoria
A doce meses del accidente, el recuerdo de aquella noche permanece en las familias que perdieron a sus seres queridos, en quienes sobrevivieron y en las comunidades que acompañaron desde el primer momento. Los homenajes y las expresiones de solidaridad reflejan cómo una tragedia puede dejar una marca que trasciende el lugar y el momento en que ocurrió.
La experiencia de quienes estuvieron allí permite acercarse a una dimensión del siniestro que no se refleja en las cifras: las vivencias de los sobrevivientes y las huellas que dejó esa madrugada en sus vidas.

