La Cooperativa Agrícola Yerbatera de Apóstoles Limitada (Cayal) representa uno de los pilares del asociativismo en la zona sur de Misiones, nacida para dar respuesta al pequeño y mediano colono. Tras cuatro años inactiva, esta semana retomó sus actividades y lo hace liderada por el histórico dirigente Luis Alberto Andrusyzsyn.
Fundada en el municipio de Apóstoles, Cayal se constituyó bajo el modelo cooperativo con el propósito de ofrecer una estructura compartida de acopio, secado e industrialización. Su creación permitió a los productores locales unirse para ganar escala, defender un precio justo por la hoja verde frente a la concentración industrial y asegurar el valor agregado de la materia prima en origen.
A lo largo de su trayectoria, el mayor distintivo comercial es la marca registrada Chamarra. Con este logro, la entidad cierra el ciclo productivo que se inicia con la hoja verde en las chacras, pasa por el secadero y luego por el estacionamiento y la molienda, hasta el empaquetado y comercialización.
Al igual que gran parte del sector cooperativo yerbatero misionero, Cayal atravesó diversos ciclos económicos complejos marcados por fluctuaciones del mercado yerbatero y tensiones de liquidez financiera. En los últimos meses, la cooperativa encaró procesos de reorganización institucional y operativa. No obstante las dificultades que trae la desregulación nacional, reactivó sus instalaciones de secado y molienda. Ello fue posible con el respaldo de socios fundadores, nuevos asociados e iniciativas del Ministerio de Acción Cooperativa y el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones.
Efecto dinamizador de la economía
La productora Luisa Fleitas formó parte de todo el proceso de reactivación de la entidad. Orgullosa, contó: “Esto surge de las luchas. A fines de 2022, cuando el precio de la hoja verde que estaba en 480 pesos comenzó a estancarse, los pequeños productores nos juntamos. Después, el Gobierno nacional le quitó facultades al Inym y el precio cayó todavía más. Luego, en una reunión que tuvimos en el Cruce San José, con la presencia del ministro del Agro y de Arabela Soler, dijimos: ‘¿por qué no hacemos una cooperativa?’. Ellos nos acompañaron. Vimos que la Cayal estaba inactiva y decidimos reactivarla para sacar yerba elaborada con la marca Chamarra. Hoy, con 21 socios nuevos, la entidad ya está en marcha”.

Fleitas ponderó el efecto multiplicador del proyecto cooperativo: “Para nosotros es muy importante porque le damos valor agregado a la hoja verde de los productores. Esto dinamiza no solo las chacras, sino también a los pueblos y a la zona sur, generando empleo y movimiento económico”.
Proyección de mercado y crecimiento
“Estamos contentos”, dijo Andrusyzsyn ayer, luego de la asamblea realizada en el lugar. “Hubo que regularizar algunas situaciones, pero dentro de lo que conocemos de otras cooperativas, estaba bastante en orden. Todavía estamos corrigiendo algunas situaciones”, resumió.
“Esta cooperativa -subrayó- tiene la marca Chamarra, que va a volver a los mercados y a los consumidores de yerba mate”.

El dirigente, una de las voces importantes durante los tractorazos del año 2000 que dieron origen al Instituto Nacional de la Yerba Mate, puso en valor el trabajo de los agricultores para reactivar Cayal: “Es un logro inmenso que se hizo con la buena voluntad del equipo. Hoy me toca la presidencia, pero hay un equipo de voluntarios para poder sacar esta cooperativa adelante, especialmente en la parte administrativa. Sin ese equipo de gente no se logra”.
Uno de los logros recientes fue la incorporación de más socios. “Teníamos 28 socios activos y sumamos otros 22”, detalló, al tiempo que anunció la posibilidad de estar trabajando plenamente para la próxima zafra yerbatera: “Si nos va todo bien, capaz vamos a estar arrancando a meses de la zafra para poner producto en los depósitos. De ahí se empieza la reapertura y a trabajar, y va a evolucionar mucho según cómo va la economía yerbatera”.

