Un estudio realizado en Santo Pipó, Misiones, reveló que la incorporación de árboles en plantaciones de yerba mate mejora las condiciones ambientales sin afectar el rendimiento y ofrece una alternativa sostenible frente al monocultivo. El trabajo se llevó adelante por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Facultad de Ciencias Forestales. Además, recientemente se publicó en una revista científica internacional.
La doctora Débora Francescoantonio, investigadora del CONICET y la UNaM, explicó desde Australia a Canal Doce que la investigación comenzó en 2018, tras una reunión con el Instituto Nacional de la Yerba Mate, con el objetivo de desarrollar un estudio útil para los productores. “Estábamos buscando presentar un proyecto que tenga verdadera utilidad para el sector yerbatero”, indicó.
El estudio comparó parcelas de monocultivo con otras de sistema agroforestal, es decir, con árboles intercalados. Se evaluaron variables microclimáticas como temperatura, humedad y aspectos fisiológicos de la planta. “Encontramos que las condiciones ambientales son mucho más estresantes en los monocultivos, mientras que los árboles amortiguan tanto el calor extremo como el frío intenso”, detalló Francescoantonio.
Sin pérdidas productivas para el sector
La especie utilizada en esta fase fue el árbol “ser australiano” (Grevillea robusta). En las zonas agroforestales analizadas, se alcanzó un 45% de sombra, condición que no redujo los niveles de rendimiento en comparación con el monocultivo. Según la investigadora, esto abre la posibilidad de “recomendar la incorporación de árboles sin pérdidas productivas, mientras se gana en protección frente al estrés climático”.

Otro punto clave del hallazgo es que no implica un gran costo para los productores. “Hablamos de árboles que cumplen un rol ambiental y productivo, sin inversiones costosas. Por eso a igualdad de rendimiento, conviene aumentar la diversidad del sistema”, afirmó.
Aunque aún no se evaluó el impacto directo entre los productores, la investigadora se mostró satisfecha con la repercusión académica y el interés general: “Me sorprendió gratamente la cantidad de consultas que recibimos tras la publicación. Espero que realmente sirva al sector y motive a seguir investigando”.

Finalmente, Francescoantonio explicó por qué eligió la yerba mate como objeto de estudio: “Es una especie nativa del Bosque Atlántico y me interesaba estudiar algo con impacto local. Mi formación venía del trabajo con árboles nativos en el Parque Nacional Iguazú, y la yerba mate me permitió unir ese interés con un sistema productivo de Misiones”.

