Melina Zapaya tiene 27 años y representa a la Colectividad ucraniana como reina en la Fiesta Nacional del Inmigrante, de Oberá. Ella es profesora de inglés y reside en Campo Grande. Su conexión con la cultura ucraniana se remonta a su infancia, marcada por las tradiciones familiares.
Su ascendencia proviene de su tatarabuelo, José Zapaya, y de su bisabuelo Julián Zapaya, quienes estuvieron entre los primeros inmigrantes ucranianos en la zona. Se asentaron en esta tierra dedicándose a la agricultura, continuando con su oficio de origen.

Su abuelo paterno, Emilio Zapaya, fue un referente cultural fundamental. Él mantuvo vivas las costumbres a través de la gastronomía y las historias familiares. Tuvo un reconocido restaurante, El Rincón del Camino, donde Melina se crió: “Siempre estuve muy cerca de la cocina, lo ayudaba a él y aprendí todas las recetas típicas ucranianas”. Esta cercanía le permitió internalizar las tradiciones culinarias desde pequeña.

La gastronomía ocupa un lugar central en su herencia. Uno de los platos más significativos es el borsch, una sopa que simboliza la unión familiar: “El día que el abuelo hace sopa tenemos que ir todos, no importa si estamos en otro lado”. Otra preparación tradicional son los vareniki de ricota, que suele elaborar junto a su madre y su abuelo, manteniendo viva la práctica de las recetas ancestrales.

La música es otro pilar de su identidad. Su abuelo y su padre, Daniel Zapaya, siempre tocaron el acordeón. Los ritmos alegres, como la kolomeika, animaban las reuniones familiares: “Siempre estuvo la música ucraniana en la familia”. Actualmente, Melina está aprendiendo a bailar y planea unirse al ballet ucraniano de la colectividad una vez finalice su reinado.
Melina honra el legado de sus antepasados
Su involucramiento con la colectividad se fortaleció con los años. Participó desde la secundaria en un proyecto llamado Siguiendo las Huellas. Como docente, ahora lleva adelante esa misma iniciativa. “Notaba que habían aspectos que se estaban perdiendo en la familia, por ejemplo el idioma”, contó. Para contrarrestarlo, comenzó a estudiar ucraniano hace dos años y busca reivindicar esa herencia.

La elección de Melina como reina llegó de manera inesperada. La delegada de la colectividad le propuso anotarse: “Me anoté a la entrevista sin imaginar el resultado”. Para ella, representar a Ucrania es honrar el legado de sus antepasados. Considera que ser reina es un desafío que acepta con responsabilidad por llevar esa cultura con amor.

Sobre la Fiesta Nacional del Inmigrante, Melina expresa una visión personal. Para ella, el Parque de las Naciones tiene un gran significado: “Es como un puente entre el pasado y el presente”. Agrega que ve el lugar “como un pequeño mundo donde todas las culturas se abrazan y florecen”. Este evento representa la materialización de la historia de sus abuelos y de todos los que llegaron a esta tierra.

