El vicegobernador Lucas Romero Spinelli se refirió a las declaraciones de la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, quien había expresado preocupación por un supuesto problema de fiebre aftosa en la Argentina. El funcionario provincial calificó esas afirmaciones como “un grave error diplomático y un desatino comercial” que perjudica al país en un momento económico delicado.
A través de su cuenta en X, Spinelli aseguró: “Nuestro sector ganadero provincial está en óptimas condiciones sanitarias y trabajando en pleno crecimiento”. Luego agregó: “Que la secretaria de Agricultura de los Estados Unidos afirme que nuestro país ‘enfrenta un problema de aftosa’, es un grave error diplomático y un desatino comercial que perjudica la reputación de nuestro país y afecta nuestra continuidad en mercados ya ganados”.
El vicegobernador también cuestionó la falta de reacción del Gobierno nacional ante los dichos de Rollins. “Estos mensajes alarmistas desde el exterior -que no verifican datos técnicos- son irresponsables, dañan al productor y a la economía regional en un momento ya complicado para el país”, advirtió. Además, apuntó contra la administración nacional al señalar que “el gobierno nacional improvisa un alineamiento con objetivos electorales y esto refleja una declaración intencional de una lobbysta de los productores americanos destinada a boicotear un área central de la economía argentina”.
En el tramo final de su mensaje, el dirigente misionero lamentó la ausencia de una respuesta firme desde Cancillería. “Encima, en un momento en el que necesitamos que el gobierno nacional accione enérgicamente frente a este perjuicio… no tenemos canciller. Una vez más se le suelta la mano a la producción argentina”, enfatizó.

Una oportunidad para Argentina en el mercado norteamericano
Las declaraciones de Spinelli se produjeron luego de que trascendiera que el gobierno de Estados Unidos analiza cuadruplicar la cuota de importación de carne vacuna argentina, de 20.000 a 80.000 toneladas. La medida impulsada por la administración de Donald Trump generó enojo entre los productores agrícolas estadounidenses, preocupados por la competencia extranjera.
Según el Ministerio de Economía, Argentina cuenta con un cupo tarifario anual de 20.000 toneladas de “carne deshuesada, fresca, enfriada o congelada”. Ese número se cuadruplicaría gracias al nuevo programa sobre ganadería que impulsa Trump.
En declaraciones a Bloomberg, un funcionario de la Casa Blanca explicó que el presidente “está incrementando cuatro veces la cuota arancelaria para la carne argentina, llevándola a 80.000 toneladas métricas (88.185 toneladas) al año”. El objetivo sería reducir los precios internos de la carne en Estados Unidos.
Sin embargo, la propia Rollins intentó bajar las expectativas. En una entrevista con la cadena CNBC, señaló que “no será mucha” la compra de carne argentina y justificó la decisión con el supuesto “problema de aftosa”. También mencionó los cambios impulsados por Robert Kennedy, secretario de Salud, en las pautas dietarias para “hacer a Estados Unidos sano de nuevo” mediante un mayor consumo de proteínas.
En la Argentina, el Gobierno espera el anuncio formal del acuerdo comercial en los próximos días. El entendimiento incluiría un aumento de la cuota de importación de carne a Estados Unidos, de 20.000 a 70.000 toneladas anuales, sin el arancel del 26,4% actual, aunque con un adicional del 10% fijado en agosto.


