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Written by 10:05 am Economía del Conocimiento

Productividad y trabajo: cómo impacta la inteligencia artificial en el empleo argentino

Un informe de Aditi Consulting, firma especializada en ingeniería digital, señala que los desarrolladores capacitados en IA pueden incrementar la productividad de los equipos de tecnología entre un 20 y 30 por ciento.

La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una herramienta con impacto concreto en la productividad del trabajo en la Argentina. Tanto en el sector tecnológico como en el conjunto del mercado laboral, distintos estudios coinciden en que su adopción está asociada a mejoras medibles en el rendimiento, la organización de tareas y la eficiencia operativa.

Los relevamientos permiten observar este fenómeno en dos planos complementarios. Por un lado, el de los perfiles técnicos —en especial el desarrollo de software—, donde la incorporación de IA muestra incrementos claros de productividad. Por otro, el del conjunto de los trabajadores, más allá del sector, donde la tecnología se integra al trabajo cotidiano con niveles de aceptación y confianza superiores al promedio global.

El impacto en el sector tecnológico

En el ámbito del desarrollo de software, la inteligencia artificial se traduce en aumentos de productividad que no implican, al menos por ahora, un mayor costo salarial. Un informe de Aditi Consulting, firma especializada en ingeniería digital, señala que los desarrolladores capacitados en IA pueden incrementar la productividad de los equipos de tecnología entre un 20 y 30 por ciento.

El dato surge del análisis de esquemas de staff augmentation, un modelo cada vez más utilizado por empresas que incorporan talento externo para reforzar áreas de IT de forma temporal o por proyectos específicos. Según el relevamiento, este diferencial resulta clave en contextos de alta demanda de desarrollo, como los meses de verano, cuando las organizaciones deben sostener el ritmo de trabajo pese a las vacaciones del personal.

En ese escenario, la formación en inteligencia artificial aparece como un factor estratégico para mejorar resultados sin modificar la estructura de costos. “Las empresas que necesitan ampliar o renovar sus equipos deberían priorizar perfiles con formación en IA, porque demuestran un rendimiento significativamente superior”, afirmó Ariel Albornoz, Head of Engineering de Aditi Consulting.

Uno de los puntos centrales del informe es que los desarrolladores capacitados en IA perciben tarifas equivalentes a las de quienes no cuentan con ese conocimiento. Esto implica que la mejora en productividad no está acompañada de un mayor costo por hora o por proyecto. “Estamos hablando de obtener entre 20 y 30 por ciento más productividad al mismo costo, una ecuación que cualquier empresa debería considerar”, subrayó Albornoz.

La adopción de nuevas herramientas

El aumento de la productividad se da en un contexto de adopción acelerada de herramientas de inteligencia artificial. La encuesta Stack Overflow 2025 indica que el 84% de los programadores ya utiliza o planea incorporar IA en su trabajo, frente al 76% registrado el año anterior. En particular, el 51% de los desarrolladores profesionales afirmó que emplea estas herramientas de manera diaria.

La IA dejó así de ser un recurso experimental para convertirse en una parte estable del flujo de trabajo, mediante asistentes de código, sistemas de autocompletado y herramientas de análisis automatizado que mejoran la velocidad de ejecución, reducen errores y estandarizan procesos.

En la misma línea, el informe DORA 2025 de Google Cloud señala que la adopción de IA entre desarrolladores alcanzó el 90%, con un incremento interanual de 14 puntos porcentuales. Más del 80% de los encuestados aseguró que la tecnología mejoró su productividad y el 59% afirmó que contribuyó a elevar la calidad del código.

Albornoz comparó este proceso con transformaciones tecnológicas previas: “El dominio de herramientas de IA ofrece hoy un diferencial tangible, similar a lo que ocurrió cuando se pasó de la máquina de escribir a las aplicaciones de oficina: quien dominaba los nuevos programas podía producir mejor y en menos tiempo”.

La mirada de los trabajadores

El impacto de la inteligencia artificial no se limita al sector tecnológico. Desde la perspectiva de los trabajadores en general, la adopción de IA también se asocia a mejoras en el desempeño diario. El último Randstad Workmonitor indica que el 73% de los trabajadores argentinos se siente confiado en su capacidad para utilizar inteligencia artificial, cuatro puntos por encima del promedio global.

El estudio, basado en encuestas a 26.824 personas en 35 países, muestra que esa confianza refleja una adopción pragmática de la tecnología como herramienta para mejorar la productividad y la empleabilidad. En la comparación regional, Argentina, Chile y México exhiben niveles de confianza entre cuatro y cinco puntos superiores a la media global, mientras que Uruguay se ubica en el 69%.

Con cada vez más compañías incorporando IA para automatizar tareas y optimizar procesos, esta tecnología ya no se percibe como una promesa lejana, sino como una herramienta concreta que impacta en el día a día laboral”, sostuvo Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay.

Productividad en la vida cotidiana

En términos de impacto directo, el 63% de los trabajadores argentinos afirmó que la inteligencia artificial contribuye a mejorar su productividad. México lidera este indicador con un 70%, seguido por Argentina y Chile con el mismo porcentaje, mientras que en Uruguay el nivel desciende al 54%.

Las diferencias reflejan distintos ritmos de adopción e integración de la IA en los procesos laborales. En algunos mercados, la tecnología ya forma parte estructural del trabajo; en otros, su uso todavía se encuentra en una etapa incipiente.

Desde la perspectiva empresaria, el 65% de los empleadores argentinos considera que la inteligencia artificial tendrá un impacto significativo en las tareas laborales, una proporción superior al promedio global. “El talento argentino está incorporando la IA desde una posición abierta y pragmática, como una aliada para potenciar la productividad y sostener la empleabilidad”, afirmó Avila.

Brechas, desafíos y nuevas habilidades

Pese a la percepción positiva, el proceso no está exento de tensiones. Uno de cada cinco trabajadores considera que sus tareas son inmunes a las eficiencias que puede generar la IA, mientras que el 47% teme que los beneficios se concentren más en las empresas que en los empleados.

Al mismo tiempo, los datos muestran una fuerte aceleración en la demanda de perfiles vinculados a inteligencia artificial. Durante 2025, las ofertas laborales que requirieron habilidades de “Agente de IA” crecieron 1.587% a nivel global, mientras que la demanda de “Formadores de IA” aumentó un 247%.

Este escenario sugiere que el impacto de la IA se vincula más con la ampliación de tareas y la mejora de la productividad dentro de un mismo puesto que con la sustitución directa del empleo. En ese contexto, el 65% de los trabajadores reconoce la necesidad de fortalecer sus habilidades digitales y en IA, y el 52% afirma estar buscando activamente oportunidades de capacitación.

Un copiloto del trabajo humano

Los relevamientos coinciden en que la inteligencia artificial se integra al trabajo como una herramienta complementaria. “Avanzamos hacia un rol de la IA como apoyo y no como reemplazo del trabajo humano”, señaló Avila, en un contexto donde el debate sobre sesgos, errores y control humano refuerza la idea de la tecnología como un “copiloto” del desempeño laboral.

En Argentina, los niveles de adopción, confianza y percepción de impacto confirman que la inteligencia artificial ya forma parte del entramado productivo. Lejos de ser una proyección a futuro, su influencia sobre la productividad es un fenómeno que ya se manifiesta en múltiples sectores del mercado laboral.

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