Agostina Páez, la abogada argentina acusada de injurias raciales en Brasil, quedó detenida este viernes en la ciudad de Río de Janeiro. El arresto se concretó al mediodía, apenas horas después de que la Justicia brasileña rechazara el hábeas corpus presentado por su defensa, mediante el cual solicitaba regresar a la Argentina y continuar el proceso judicial desde su país.
La medida se produjo a 48 horas de que el Ministerio Público Fiscal carioca pidiera su prisión preventiva, pese a que la mujer se encontraba aislada en un departamento y bajo monitoreo con tobillera electrónica. Según confirmó su abogado, Páez, de 29 años, fue trasladada a una comisaría de la ciudad, donde permanece a disposición de la Justicia.
Una causa sin excarcelación y con restricciones desde enero
La joven está imputada por el delito de injuria racial, figura que en la legislación brasileña está equiparada al racismo. Prevé penas de entre dos y cinco años de prisión, sin posibilidad de excarcelación bajo fianza. Desde el 14 de enero tiene prohibido salir del país: primero se le retuvo el pasaporte, luego se le colocó una tobillera electrónica y la restricción para abandonar Brasil continúa vigente.
El expediente quedó bajo la órbita del juez Orlando Eliazaro Feitosa, del Tribunal de Justicia de la Comarca de Río de Janeiro, quien deberá definir los próximos pasos del proceso.
La situación personal de Páez se agravó en los últimos días tras un episodio ocurrido en su residencia temporaria, donde tres personas ingresaron al departamento en el que se alojaba. Por razones de seguridad, la joven decidió mudarse, mientras su familia manifestó una fuerte preocupación por su estado anímico y analiza viajar a Brasil para acompañarla.
“Está aterrada. ‘Papi, me quieren matar acá’, me dijo recién”, relató su padre, Mariano Páez, en declaraciones a los medios. La Embajada de la República Argentina en Brasil le ofreció asistencia legal, aunque aclaró que no intervendrá en el proceso judicial.
Prisión preventiva para la abogada
El pedido de prisión preventiva tomó por sorpresa a la acusada. Según fuentes cercanas, al enterarse de la solicitud realizada el jueves por el Ministerio Público Fiscal, Páez se comunicó entre lágrimas con su abogado Sebastián Robles, visiblemente angustiada por el posible desenlace del caso.
La acusación se originó por presuntos comentarios y gestos racistas dirigidos a empleados de un restaurante de Río de Janeiro, donde la argentina se encontraba de vacaciones junto a amigas. A partir de ese episodio, se le impusieron las medidas cautelares que ahora el fiscal consideró insuficientes.
En la presentación judicial, el Ministerio Público sostuvo que “si bien se han impuesto medidas cautelares distintas de la prisión, incluida la vigilancia electrónica, dichas medidas no han demostrado ser suficientes para neutralizar el peligro procesal existente”.
La defensa y la mirada sobre el caso
Desde el entorno de Páez consideran exagerado el pedido de detención y se preguntan por qué no se dispuso una medida similar al inicio de la causa, cuando podía alegarse un eventual riesgo de fuga. No obstante, su abogado entiende que el delito que se le imputa tiene un fuerte peso cultural en Brasil y que el caso podría estar siendo utilizado de manera “ejemplificadora”.
“Ella se sometió al debido proceso, tiene la tobillera y no puede salir del país. No existen los peligros procesales”, sostuvo Robles. Y advirtió: “Si no violó la medida en los primeros días, no hay razón para agravar la situación. De lo contrario, estaríamos ante una pena anticipada, al borde de vulnerar derechos internacionales”.

