El 3 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país asumiría el control de la industria petrolera venezolana tras la captura de Nicolás Maduro. “El negocio petrolero en Venezuela fue un fracaso”, dijo, y agregó: “Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura petrolera gravemente dañada y empiecen a generar dinero para el país”. Sus declaraciones provocaron reacciones diversas en Venezuela, donde el deterioro del sector convive con un fuerte sentido de pertenencia sobre el recurso.
Días después, el 6 de enero, Trump informó que el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez entregaría a Estados Unidos entre 30 y 50 millones de barriles de crudo. Indicó que vendería el petróleo a precios de mercado y que controlaría los fondos para asegurar “que sea usada en beneficio del pueblo de Venezuela y de EE.UU.”. El Departamento de Energía confirmó que ya comercializa ese volumen y que el mecanismo se aplicará de forma indefinida, mientras Pdvsa señaló que el acuerdo es “una transacción estrictamente comercial, con criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes”.
El petróleo de Venezuela se usaba para amortizar sus deudas con China
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo ante el Senado que la medida respondió a problemas operativos y fiscales en Venezuela. “Venezuela se estaba quedando sin capacidad de almacenamiento. Estaban produciendo petróleo, estaban perforando, pero no tenían dónde guardarlo ni cómo moverlo. Y estaban enfrentando una presión fiscal. Necesitaban dinero y lo necesitaban de inmediato para pagar a los policías, a los trabajadores de la salud y las operaciones diarias del gobierno”, expresó. Añadió que el crudo ahora se vende a precios superiores a los previos y cuestionó el esquema anterior: “China estaba recibiendo este petróleo con un enorme descuento de unos US$20 por barril, y ni siquiera lo estaban pagando con dinero. Se estaba usando para amortizar la deuda que Venezuela les debía. Este es el petróleo del pueblo venezolano y se estaba entregando a los chinos como trueque”.

El Departamento de Energía contactó a grandes comercializadoras y bancos para ejecutar las ventas, entre ellas Vitol y Trafigura, según reportes de prensa. PDVSA almacenó parte del petróleo antes de colocarlo en refinerías de la Costa del Golfo con descuentos respecto al Brent, dentro de rangos similares a los históricos del crudo venezolano. Rubio precisó que “estamos usando ese mecanismo de corto plazo tanto para estabilizar el país como para asegurarnos de que los ingresos petroleros que se generan vayan en beneficio del pueblo venezolano y no a financiar el sistema que existía en el pasado” y anticipó la transición hacia “una industria petrolera normal, no una dominada por compinches, ni por el soborno y la corrupción”.
La ruta del dinero del petróleo venezolano
El 14 de enero se realizó la primera venta por US$500 millones, fondos que no quedan bajo control directo de Caracas. Según explicó el economista Asdrúbal Oliveros, el dinero se deposita en una cuenta del Banco Central de Venezuela en JP Morgan y luego se transfiere a una cuenta en Qatar que funciona como fideicomiso. “Desde allí, el dinero se distribuye a bancos venezolanos para la venta de dólares en el mercado cambiario o para cubrir las necesidades que tenga el país, previa aprobación de Estados Unidos y del fideicomiso”, indicó. Mientras Rubio señaló que si esos recursos tocaran un banco estadounidense “sería inmediatamente embargado por varios acreedores”.

De acuerdo a la BBC, los dólares se asignan mediante subastas del BCV a las que acceden empresas y personas naturales a través de cuatro bancos. El secretario de Estado explicó el esquema: “Hemos creado un mecanismo temporal mediante el cual se pueden atender las necesidades del pueblo venezolano a través de un proceso que hemos creado en el que ellos presentarán cada mes un presupuesto: ‘Esto es lo que necesitamos que se financie’. Y nosotros les indicaremos desde el principio en qué no se puede usar ese dinero”.
En esa línea, añadió que “se han comprometido a usar una parte considerable de esos fondos para comprar medicinas y equipos directamente de EE.UU.” y que se diseña una auditoría posterior, mientras expertos como David L. Goldwyn advierten que “es demasiado pronto para saber si este es un sistema eficaz para estabilizar la economía” y que se requerirán mayores ingresos para lograr ese objetivo.

