El argentino Gustavo Rivara fue liberado el 2 de febrero tras permanecer más de un año detenido en Caracas y relató el calvario que vivió en el centro de reclusión conocido como El Helicoide. En una entrevista radial, aseguró que llegó a pensar que moriría en prisión y que incluso pidió ser fusilado ante la desesperación.
Rivara fue arrestado el 1 de enero de 2025 en una estación de autobuses cuando se disponía a salir del país. Según su testimonio, nunca le explicaron los motivos de su detención y sostuvo que en Venezuela “no se necesitan razones para meterte preso”, al denunciar que extranjeros son utilizados como moneda de cambio en negociaciones políticas.
Durante su permanencia en El Helicoide, describió condiciones de encierro extremas, con luz artificial constante, suciedad, vigilancia permanente y restricciones para dormir. Afirmó que pasó los últimos cuatro meses incomunicado en una celda pequeña, sin contacto con el exterior y sin derechos básicos.

También denunció que muchos detenidos llegan al penal tras haber sido torturados en otras dependencias. “La gente ya llega torturada”, sostuvo, al referirse a áreas de investigación separadas del centro principal de detención.
Recién después de diez meses tuvo su primera audiencia judicial, que según contó duró apenas cinco minutos y en la que fue acusado de traición a la patria. Rivara aseguró que su mayor temor no era la muerte, sino “la locura y el olvido”, tras meses de aislamiento e incertidumbre sobre su destino.
Su liberación, que inicialmente no creyó posible, se concretó tras el aviso inesperado de las autoridades penitenciarias. Con su salida, el caso vuelve a poner el foco en la situación de otros argentinos que aún permanecen detenidos en Venezuela y en las denuncias sobre las condiciones de reclusión en ese país.

