El Boleto Educativo Misionero (BEM) se consolida como una herramienta clave de ahorro para los estudiantes y sus familias, en un contexto económico cada vez más exigente. Con cerca de 250 mil usuarios diarios, el beneficio impulsado por el Gobierno de Misiones permite reducir el gasto en transporte y destinar esos recursos a otras necesidades vinculadas a la educación.
Desde la experiencia cotidiana, los propios estudiantes remarcan su impacto. “Esto me ayuda en muchos aspectos como para estudiar y movilizarme por diferentes lugares”, expresó Yoselín Piriz. En la misma línea, otro joven señaló: “El Boleto Educativo facilita mucho, principalmente ahora que las cosas están más complicadas a nivel nacional. Yo, por ejemplo, hago dos turnos y utilizo cuatro pasajes por día”.
El ahorro que genera el BEM también repercute directamente en la economía familiar. “La plata que ahorramos todos los días nos sirve mucho para otras cosas, como por ejemplo las fotocopias o que los chicos lleven alguna galletita a la escuela”, destacó una madre, reflejando cómo el beneficio permite cubrir gastos esenciales que acompañan la trayectoria educativa.
En este escenario, el BEM no solo garantiza la movilidad de los estudiantes, sino que se transforma en un sostén concreto para que puedan continuar sus estudios. En medio de la suba del costo de vida, el programa representa una política clave para aliviar a las familias y fortalecer el acceso y la permanencia en el sistema educativo.

