El médico Carlos Barros Martínez explicó qué es la enfermedad de Parkinson. Además, detalló cuáles son sus síntomas, a quiénes afecta y cómo se trata, al destacar la importancia de detectarla a tiempo para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa y progresiva. Su evolución varía en cada persona. Por eso, el diagnóstico temprano resulta fundamental. Uno de los errores más comunes es asociarla únicamente al temblor. Sin embargo, no siempre aparece en las primeras etapas. El síntoma más importante es la lentitud de movimientos. A esto se suman la rigidez muscular y las dificultades para caminar.
En muchos casos, los primeros indicios son sutiles. Pueden aparecer cambios en la escritura o problemas para realizar tareas de precisión. También es frecuente que, al caminar, la persona deje de balancear uno de los brazos. La enfermedad afecta principalmente a personas entre los 60 y 65 años. Aunque no es exclusiva de esa franja etaria. También se registran casos en pacientes jóvenes. Además, no hay predominio entre hombres y mujeres.
En cuanto al tratamiento, existen distintas alternativas. En primer lugar, se utilizan fármacos que estimulan la dopamina. Entre ellos, se destacan los agonistas dopaminérgicos y la levodopa, considerada el tratamiento más efectivo desde hace años. En situaciones más avanzadas, se pueden aplicar terapias como la cirugía funcional con implante de neuroestimuladores o sistemas de infusión continua de medicamentos.
Cada caso requiere un abordaje particular. No todos los pacientes presentan los mismos síntomas ni evolucionan de la misma manera. Algunos tienen más temblor, mientras que otros presentan mayor rigidez o inestabilidad. También existen síntomas previos, llamados premotores. Pueden aparecer entre 10 y 15 años antes de los signos motores. Entre ellos se encuentran la constipación, la pérdida del olfato, trastornos del sueño y cambios en el estado de ánimo.
No obstante, estos síntomas son comunes en la población general. Por eso, no permiten predecir con certeza la aparición de la enfermedad. Actualmente, el diagnóstico se realiza cuando aparecen los síntomas motores. La investigación busca adelantarse a esa instancia para iniciar tratamientos más tempranos.
Si bien no se puede prevenir, el seguimiento médico es clave. El tratamiento es de por vida, pero se ajusta según la evolución del paciente. En ese sentido, Barros Martínez remarcó que la detección precoz es el principal factor que puede modificar el curso de la enfermedad y mejorar la calidad de vida.

