El Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” incorporó biotecnología de última generación para mejorar el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Parkinson, que afecta principalmente al movimiento. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el temblor en reposo, la rigidez muscular, la lentitud motora y las alteraciones del equilibrio, lo que impacta en la calidad de vida de los pacientes.
Uno de los avances más relevantes es la incorporación de la bomba de apomorfina, un tratamiento destinado a pacientes en estadios avanzados. Esta tecnología administra una infusión subcutánea continua de apomorfina, que permite estabilizar los síntomas motores, reducir las fluctuaciones entre los períodos “on” y “off” y ofrecer una estimulación más constante que la medicación oral.

Las bombas de infusión continua ofrecen una serie de beneficios clave gracias a la tecnología que usan:
- Administración precisa: permiten administrar medicamentos de forma precisa y controlada, lo que ayuda a mantener niveles estables de medicamento en el cuerpo.
- Programación personalizada: se pueden programar para administrar diferentes dosis de medicamento en diferentes momentos del día, adaptándose a las necesidades individuales de cada paciente.
- Portabilidad: son portátiles y fáciles de usar, lo que permite a los pacientes mantener un estilo de vida activo.
- Alarmas y seguridad: cuentan con alarmas y sistemas de seguridad que alertan al paciente en caso de problemas, como la obstrucción del catéter o el agotamiento de la batería.
Además del tratamiento farmacológico, el sistema de atención incorpora estrategias de rehabilitación. Los pacientes acceden a kinesiología, terapia ocupacional y programas de asistencia que buscan mejorar la movilidad y la autonomía en la vida diaria. También se suman terapias complementarias como la equinoterapia, que contribuyen al bienestar físico y emocional.
En este marco, la incorporación de esta tecnología posiciona al Hospital Madariaga como un centro de referencia en el abordaje integral del Parkinson en la región. La combinación de innovación en tratamientos, seguimiento personalizado y estrategias de rehabilitación permite mejorar el control de la enfermedad y fortalecer la calidad de vida y la autonomía de los pacientes a largo plazo.

