Las compañías Fantome Group y Ted Bodin, reconocidas en la industria textil, iniciaron concurso de acreedores para evitar la quiebra. Ambas firmas solicitaron auxilio judicial debido a la crisis financiera que enfrentan, agravada por la recesión nacional que golpea con fuerza a todo el sector.
Ambas compañías señalaron factores comunes en el deterioro de su actividad. Entre ellos, la caída del consumo, el aumento de costos de insumos y energía, la presión impositiva y la competencia de productos importados. En este sentido, datos sectoriales muestran que en marzo las ventas de indumentaria bajaron 0,4 por ciento interanual y acumularon una caída del 6,3 por ciento en el primer trimestre.
Consumo en baja profundiza la crisis de las empresas de indumentaria
En el caso de Fantome Group, el Juzgado Comercial N° 4 dispuso la apertura formal del concurso y calificó el proceso como de “alta complejidad”. La empresa, creada en 2017, llegó a emplear más de 120 trabajadores, aunque hoy mantiene apenas 20.
La compañía fabricó para terceros y tuvo clientes como Kevingston, Legacy, Billabong, Kappa y Reebok. Sin embargo, la caída comenzó en 2020 tras perder a su principal cliente, Kevingston, que reemplazó producción local por importaciones.

Posteriormente, Fantome intentó sostener su operatoria con acuerdos con otras firmas, entre ellas Distrinando, licenciataria de Kappa, Reebok y Crocs. Ese vínculo finalizó en 2025 y profundizó la crisis. En su presentación judicial, la empresa habló de la “competencia diabólica” de las importaciones. Señaló que resulta imposible igualar precios y que muchos actores venden por debajo de sus costos para sobrevivir.
La situación se agravó el 14 de julio de 2025, cuando dos embargos judiciales —uno superior a $78 millones y otro de $52 millones— afectaron sus cuentas. Esa medida impactó en la cadena de pagos y derivó en cesación de pagos.
Fantome Group enfrenta embargos millonarios
Fantome atraviesa además más de 20 juicios laborales. Registros del Banco Central de la República Argentina indican que acumula 33 cheques rechazados por más de $44,9 millones, de los cuales canceló siete por $5,2 millones.

Con la apertura del concurso, la Justicia dispuso la inhibición general de bienes y la designación de un síndico. El cronograma fija el 17 de junio como fecha límite para la verificación de créditos y el 20 de abril de 2027 para que la empresa presente una propuesta de acuerdo. La firma mantiene en funcionamiento una unidad de bordado y estampado, su principal fuente de ingresos. Además, conserva un canal minorista con marca propia y un local en el barrio de Belgrano.
Por su parte, Ted Bodin, fundada en 1984 y especializada en indumentaria femenina, también solicitó concurso preventivo. La empresa llegó a operar cerca de 40 locales, pero hoy registra una caída de ventas superior al 40 por ciento y un fuerte desequilibrio económico.

