La Dirección de Cibercrimen de la Policía de Misiones intensifica las acciones de prevención de delitos digitales con charlas en escuelas de toda la provincia, dirigidas a estudiantes, docentes y familias. El objetivo es generar conciencia sobre el uso responsable de la tecnología y anticiparse a situaciones que, una vez viralizadas, resultan difíciles de controlar.
En diálogo con LT17 Radio Provincia, la directora del área, Sandra Ozuna, explicó que estas iniciativas buscan brindar herramientas concretas para actuar a tiempo: “Cuando ya se viralizó una foto o un video, ya es tarde. Cuesta muchísimo frenar y hay que activar muchos mecanismos”, advirtió.
Prevención, el eje central en un entorno digital cada vez más complejo
Ozuna señaló que el equipo de Cibercrimen se despliega en distintos puntos de Misiones a partir de la demanda de las instituciones educativas. “Trabajamos primero con padres y docentes, para que tengan noción de cómo sus hijos están insertos en la tecnología y así poder protegerlos”, indicó.
Entre las principales problemáticas abordadas se encuentran el grooming, el ciberbullying, la violencia digital, la sobreexposición en redes sociales y los riesgos en videojuegos en línea. En ese sentido, remarcó que muchas situaciones se originan en conductas que parecen inofensivas: “El ciberbullyng puede empezar con un emoji o un sticker ofensivo”, explicó.

Además, alertó que los adolescentes suelen manejarse con códigos propios que los adultos muchas veces desconocen, lo que dificulta la detección de conflictos. “Para poner límites, primero tenemos que entender dónde está la línea entre lo que está bien y lo que está mal”, sostuvo.
El rol clave de las familias y la comunidad educativa
La funcionaria insistió en la importancia del acompañamiento adulto sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados. “No necesitamos ser expertos en informática, sino dialogar, preguntar y observar. Saber a qué juegan, cuántas cuentas tienen, involucrarnos en su mundo digital”, remarcó.
Asimismo, destacó que la prevención requiere un trabajo articulado entre familia, escuela y Estado. “Es necesario generar una escucha sin juzgar, para que los chicos tengan confianza y puedan contar lo que les pasa”, afirmó.
En cuanto a los delitos más frecuentes, indicó que predominan los casos de grooming y situaciones vinculadas a la difusión de imágenes íntimas. También advirtió sobre la existencia de redes vinculadas al material de abuso sexual infantil (MASI), que pueden originarse incluso en contenidos cotidianos compartidos sin precaución.
Finalmente, Ozuna subrayó que las charlas continuarán durante todo el año según la demanda de las escuelas: “Estamos disponibles para acompañar y reforzar la prevención en toda la provincia”.

