La recesión nacional y la apertura de importaciones están generando un escenario crítico para el comercio y la industria en todo el país. El golpe es acusado incluso por las grandes cadenas de electrodomésticos y artículos para el hogar. La caída del consumo interno, la falta de poder adquisitivo que provoca una creciente morosidad, y productos que ingresan libremente de China obligan a empresas históricas a ajustar su estructura y cerrar locales en distintas provincias.
La cadena Pardo, fundada en 1970 en Colón, Entre Ríos, y con presencia en siete provincias, bajó la persiana de tres sucursales en apenas unas semanas: dos en Córdoba (Deheza y Río Cuarto) y una en Santa Fe (Rafaela), esta última inaugurada en 2022. El local amaneció con un cartel que anunciaba el cierre total y detallaba dónde abonar las cuotas pendientes.
Manuel Pardo, su fundador, fue un empresario con visión que apostó por instalar locales en pequeños pueblos desatendidos por las grandes cadenas. Bajo esa estrategia, la firma se convirtió en pionera al abrir una sucursal en Añelo, en plena zona de Vaca Muerta, con el objetivo de facilitar a los trabajadores el acceso a productos para el hogar sin necesidad de trasladarse hasta la ciudad de Neuquén.
La crisis se cobra otra sucursal de Pardo
El sector atraviesa un momento delicado. A la retracción del consumo se suma la competencia de grandes importadores que ingresan productos directamente desde China, desde heladeras y televisores hasta pequeños electrodomésticos. Frente a este panorama, cadenas como Pardo intentaron aggiornarse ofreciendo una amplia variedad de artículos —desde motos y bicicletas hasta cosméticos y seguros— y apelando a la financiación en cuotas. Sin embargo, los esfuerzos no alcanzaron.
“Pardo cierra porque no hay ventas en todo el país, todo se ha caído a pedazos y cada vez hay más cierres en todas las cadenas”, señaló el secretario general de la Asociación Gremial de Empleados de Comercio de Córdoba, José Luis Oberto.
Ahora, la empresa enfrenta el desafío de sostener su presencia en un mercado cada vez más abierto y competitivo, donde la recesión y la liberación de importaciones ponen en riesgo la continuidad de los comercios locales y el empleo de cientos de trabajadores.

