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Los números detrás del conflicto universitario nacional: fondos en mínimos históricos y salarios en caída

El sistema universitario acumula una caída del 28,9% en el gasto real y proyecciones que amplían el recorte al 41,2% en 2026. Los salarios docentes perdieron 33,7% de poder adquisitivo en menos de tres años.

El sistema universitario nacional enfrenta una tensión sostenida entre el Gobierno nacional y las instituciones públicas. El eje del conflicto combina caída presupuestaria, deterioro salarial y una disputa judicial que ya llegó a la Corte Suprema. A días de una nueva marcha federal, el debate cruza el Congreso, la Justicia y las universidades, mientras los datos oficiales muestran recortes reales en el financiamiento y pérdida de poder adquisitivo en los salarios docentes.

El conflicto universitario concentra cerca del 90% del gasto total en salarios docentes y no docentes, según estimaciones del sector. El financiamiento del sistema depende del Estado nacional, a diferencia del nivel inicial y secundario, que recae en las provincias con asistencia de Nación.

En ese marco, el salario de referencia docente expone la tensión. Un profesor titular con dedicación exclusiva percibe un básico de $1.582.283, apenas por encima de la Canasta Básica Total de marzo, fijada por el INDEC en $1.434.464 para una familia tipo. Los cargos intermedios oscilan entre $885.590 y $1.582.283, mientras que un investigador inicial percibe cerca de $1.234.000.

© Infografía: Iván Paulucci (TN / Videolab)

Caída del poder adquisitivo y recorte presupuestario

Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 293,4%. En ese mismo período, los salarios universitarios perdieron el 33,7% de su poder adquisitivo, según datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP UBA-CONICET).

El deterioro supera al resto del sector público (-18,4%) y contrasta con el sector privado registrado, donde la caída ronda el 3,5%.

El análisis del área fiscal del IIEP, en base a datos oficiales, señala además una reducción del gasto en educación superior del 28,9% en términos reales entre 2023 y 2025. Para 2026, la proyección alcanza una caída del 41,2%.

El director del Departamento de Economía de la Universidad de Buenos Aires y miembro del IIEP, Javier Curcio, sintetiza el escenario:

“Si no se cumple la ley de financiamiento universitario, este año la inversión en educación superior quedará por debajo del 0,5% del PBI. Es el piso más bajo desde la pos-convertibilidad. Con la ley, se recupera un 0,7% del PBI”, afirma.

Curcio agrega un dato estructural:

“Desde la salida de la convertibilidad se duplicó el número de universidades y la matrícula creció cerca de tres veces. Hoy hay los mismos recursos que en 2002 para más instituciones y más estudiantes”, sostiene.

Recorte del presupuesto y efectos en hospitales universitarios

El gasto en el programa de Desarrollo de la Educación Superior cayó de forma generalizada en salarios, funcionamiento y proyectos.

Solo los hospitales universitarios registraron una excepción parcial, aunque vinculada al aumento de costos sanitarios. Directivos de hospitales de la UBA informaron falta de fondos durante 2026, situación que compromete la continuidad operativa.

Paros, leyes y conflicto político-judicial

El conflicto atraviesa tres niveles del Estado. Incluye paros docentes, leyes de financiamiento vetadas y una disputa judicial en curso.

  • Primera ley: sanción en septiembre de 2024, veto en octubre del mismo año. El rechazo parlamentario no alcanzó los dos tercios.
  • Segunda ley: sanción en agosto de 2025, veto presidencial, rechazo en ambas cámaras y posterior orden judicial de aplicación.
  • Situación actual: el Poder Ejecutivo apeló y elevó el caso a la Corte Suprema.

El Gobierno sostiene que la norma carece de fuente de financiamiento. El costo estimado de la ley equivale a 0,23 puntos del PBI.

Posiciones cruzadas sobre el funcionamiento del sistema

Desde la Secretaría de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez cuestiona la dinámica de protestas: “De las marchas, la que viene tendrá carácter más político. Rompen puentes con paros extensos. El sujeto del sistema es el alumno, no el aparato político universitario”, señala.

También advierte sobre eventuales medidas administrativas: “Si no responden cómo recuperan clases y exámenes, la ley de Presupuesto habilita a revisar transferencias de fondos”, afirma.

Desde la conducción de la Universidad de Buenos Aires, el vicerrector Emiliano Yacobitti plantea otra lectura:

“No hay alternativa a una marcha. El Gobierno veta leyes, la Justicia falla dos veces y aun así no cumple. Todas las instancias quedaron agotadas”, sostiene.

Yacobitti agrega: “Las universidades funcionan gracias al sacrificio de docentes y estudiantes, porque los sistemas de becas sufrieron un recorte fuerte”, afirma.

Escenario abierto en la Corte Suprema

El conflicto entra en una fase judicial clave, con el expediente en la Corte Suprema. En paralelo, el Gobierno impulsa su propio proyecto de financiamiento universitario, que propone recomposición parcial de salarios, sin actualización automática por inflación. El proyecto no obtuvo avance legislativo y permanece sin tratamiento.

Mientras tanto, el sistema universitario llega a una nueva marcha federal con una combinación de caída presupuestaria, salarios rezagados y una definición institucional aún pendiente.

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