Salta enfrenta un retroceso marcado en su mercado laboral. Desde noviembre de 2023 desaparecieron 313 empresas empleadoras, lo que equivale a una caída del 3,5% en firmas con trabajadores registrados, según el último informe de Politikon Chaco, basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). En febrero de 2026, el registro oficial contabilizó 8.728 empresas, frente a las 9.041 que existían antes de la asunción del Gobierno nacional, lo que refleja con claridad el impacto de la crisis económica sobre el empleo formal en la provincia.
A nivel nacional, el panorama es aún más grave. En febrero de 2026 había 525.473 empresas empleadoras, cuando en noviembre de 2023 existían 549.519. En poco más de dos años desaparecieron 24.046 firmas, lo que representa una caída acumulada del 4,4%. Además, el estudio advierte que ya son 23 meses consecutivos de retrocesos interanuales.
Retroceso sostenido en el empleo formal
De las 24 jurisdicciones relevadas, sólo Neuquén logró mostrar crecimiento, impulsado por la expansión de Vaca Muerta. De esta manera, el informe subraya que la tendencia negativa no es coyuntural, sino persistente en todo el país.
El mercado laboral salteño ya mostraba fragilidad antes de la recesión. Según el Censo 2022, la provincia tenía una PEA de 671.930 personas y una tasa de desocupación del 7,9%. Sin embargo, detrás de esos números aparecía una fuerte precarización.

El 48,1% de la PEA no tenía cobertura de salud y el 83,1% de los trabajadores por cuenta propia no realizaba aportes jubilatorios. Además, el 62,6% de quienes trabajaban en servicio doméstico carecía de obra social o prepaga. En esta línea, la estructura ocupacional explica por qué la desaparición de empresas empleadoras golpea con tanta fuerza.
Comercio y construcción en riesgo
El comercio mayorista y minorista concentraba el 17,4% del empleo en Salta, seguido por la construcción con el 9,6%. Ambos sectores resultan especialmente vulnerables a la caída del consumo y la retracción de la actividad económica.
Si se compara febrero de 2026 con el mismo mes de 2025, Salta perdió 192 empresas, una retracción interanual del 2,2%. Dentro del norte argentino, la provincia aparece en una posición intermedia: lejos de los desplomes más profundos de La Rioja (-17,4%), Catamarca (-12,8%), Chaco (-11,3%) y Misiones (-10,9%), pero sin lograr escapar al ciclo de destrucción de firmas formales.
En una provincia donde alrededor de la mitad de quienes trabajan no tienen obra social, la desaparición de más de 300 empresas no es sólo una estadística. Detrás de cada cierre hay empleos que se esfuman, trabajadores que pasan a la informalidad y pequeñas estructuras familiares que dejan de ser sostenibles.

