La certificación internacional obtenida por Misiones para avanzar en la emisión de créditos de carbono abrió una nueva etapa en la estrategia ambiental de la provincia. El analista político Juan Martín Cáceres explicó a LT17 Radio Provincia que se trata de una herramienta que comenzó a desarrollarse hace dos décadas a partir de los acuerdos globales para reducir emisiones contaminantes y que busca reconocer económicamente a quienes conservan ecosistemas capaces de absorber dióxido de carbono.
Según detalló, el mecanismo funciona como una compensación entre los países o empresas que generan emisiones y las regiones que preservan grandes masas forestales. “Los países industrializados ya han destruido gran parte de sus ecosistemas y necesitan equilibrar esa situación“, señaló. Sostuvo que territorios como Misiones cumplen un papel estratégico porque cuentan con capacidad para capturar carbono a través de la selva paranaense.
Cáceres explicó que la certificación obtenida por la provincia fue otorgada por la organización internacional Verra tras un proceso de evaluación “largo y riguroso”. A diferencia de otros antecedentes, destacó que se trata del primer proyecto jurisdiccional aprobado a nivel mundial, ya que no involucra únicamente propiedades privadas sino una política pública de conservación sobre bosques públicos y privados dentro de un mismo territorio.
La preservación también genera ingresos
La habilitación permitirá emitir créditos de carbono que podrán comercializarse en mercados internacionales. “Un crédito representa una tonelada de dióxido de carbono que el bosque está en condiciones de absorber“, explicó al respecto. Esos certificados podrán ser adquiridos por empresas o Estados que necesiten compensar emisiones para cumplir compromisos ambientales asumidos en acuerdos internacionales.
El analista remarcó que los recursos generados no quedarán exclusivamente en manos del Estado provincial. “También deberán alcanzar a los propietarios que forman parte de este esquema de conservación“, indicó, al señalar que muchas de las áreas certificadas incluyen tierras privadas cuyos dueños mantienen superficies de bosque nativo. Según sostuvo, el objetivo es que la preservación ambiental también representa una oportunidad económica para los productores.
Para finalizar, Cáceres remarcó que la certificación confirma que la conservación puede transformarse en un activo económico. “Hoy ya no se trata solamente de proteger la naturaleza, sino de generar desarrollo a partir de ella. La medida reconoce más de dos décadas de políticas ambientales sostenidas y abre una alternativa de crecimiento”.

