El comercio tucumano atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. La combinación de caída del consumo, aumento de costos fijos y menor actividad económica ya provocó el cierre de más de 500 locales comerciales en la provincia, según advirtieron desde la Cámara de Comercio de San Miguel de Tucumán.
Los datos difundidos por entidades empresarias reflejan una fuerte desaceleración de las ventas minoristas durante los primeros meses del año. Las mediciones correspondientes a mayo mantienen una tendencia de retracción que afecta especialmente a los pequeños y medianos comercios, en un contexto donde las familias destinan una mayor proporción de sus ingresos a cubrir gastos esenciales.
La presidenta de la Cámara de Comercio de San Miguel de Tucumán, Gabriela Coronel, sostuvo que la situación ya tiene consecuencias visibles en los principales centros comerciales de la provincia. Según señaló, más de 500 comercios bajaron sus persianas desde comienzos de año como consecuencia de la caída de la actividad y las dificultades para sostener los costos operativos.
Deterioro del poder adquisitivo
Coronel vinculó además la crisis comercial con las dificultades que atraviesa el sector industrial. La dirigente explicó que buena parte de los comercios minoristas dependen de la producción nacional para abastecerse de mercadería, por lo que la menor actividad fabril también repercute en la reposición de productos y en el funcionamiento de toda la cadena económica.
Mientras las industrias buscan reducir costos y evitar la acumulación de stock, numerosos comercios intentan sostener las ventas mediante promociones y financiamiento en cuotas. Sin embargo, el deterioro del poder adquisitivo continúa limitando el consumo y condiciona las expectativas para los próximos meses.
Desde el sector empresario reclaman medidas que permitan aliviar la presión sobre las pymes y sostener el empleo. En ese escenario, las proyecciones para el próximo trimestre siguen marcadas por la cautela, mientras comerciantes e industriales advierten que la recuperación dependerá en gran medida de una mejora en el consumo interno y en las condiciones generales de la economía.

