A pesar de la intención del Gobierno nacional, de buscar aprobar este martes una serie de polémicas designaciones en cargos clave para el Instituto Nacional de la Yerba Mate, lo cierto es que en la reunión de este martes, no se dio quorum para que esto suceda. Los nombres en cuestión son Rosana Biale (para la gerencia general) y Sebastián Prato (en la Auditoría).
“Lo que se hizo fue levantarnos y quitar el quorum al Directorio del Inym. Entendemos desde la provincia y algunas asociaciones y cooperativas que tomar de esta forma a estas personas no es correcto”, indicó Denis Bochert, representante de Misiones, en diálogo con canal12misiones.com.

En este sentido, justificó esta decisión en que la designación futura debe pasar por otros caminos. “Creemos que tenemos que hacer una convocatoria más amplia y pública, especialmente para el puesto del gerente, para que todos los sectores puedan presentar candidatos”, señaló.
Herramientas preventivas de institucionalidad
Denis Bochert aclaró que si bien el hecho de no dar quorum junto a varios sectores, se evita cierto debate, se trató de una práctica empleada en los últimos dos años por parte del gobierno nacional. “Es la misma metodología que utilizaba el estado ante cada convocatoria de fijar precios. Significa dar un parate a sus pretensiones de llevarnos por delante a los productores, a la cadena yerbatera en general”, manifestó.
En esa línea aclaró que “más adelante se volverá a tratar el tema y mientras que no siga habiendo un acuerdo mayoritario de la mitad más uno, seguirá el debate y mantendremos la postura”.
Las designaciones en cuestión
Para la Gerencia General se propuso el nombre de Rosana Biale a una exempleada que ya cobró una indemnización y un acuerdo judicial de $40.000.000 tras demandar al organismo. En tanto, para la Auditoría Interna se propuso el nombre de Sebastián Prato, un empleado que se desempeña actualmente como gerente a cargo, señalado en el marco del despido de personal y del desmantelamiento de áreas clave para el sector yerbatero.
El debate por las designaciones se retoma en medio de la profunda reestructuración impulsada por el Ejecutivo nacional para reducir la autonomía y la capacidad de regulación del Inym, una política que mantiene en pie de rechazo a la mayoría de los directores.

