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Condenan a prisión efectiva a expareja de profesora de fitness por sextorsión

El juicio por sextorsión que conmocionó a San Luis llegó a su fin este miércoles con una condena de 2 años y 3 meses de prisión efectiva para Diego Oliveri, expareja de la profesora de fitness Gabriela Fernández Aberastain, por haber viralizado un video íntimo de la víctima. El fallo dictado por el juez Gustavo Parrillis, quien lo halló culpable de distribución indebida de correspondencia, amenazas y lesiones leves calificadas, agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género.

En la misma causa quedó sobreseída Tatiana Yacarini, la otra imputada, luego de que ofreciera una reparación económica y se disculpara públicamente con Fernández Aberastain, en el marco de una conciliación aceptada por la víctima. La propia Yacarini explicó que no había hablado antes por problemas de salud, ya que enfrentó un cáncer de mama. En su declaración, afirmó también que ella “también fue víctima”, y sostuvo que Oliveri la manipuló para dañar a Gabriela. “Nos enfrentó y nos causó daño a ambas”, dijo durante la audiencia.

sextorsión

El abogado defensor de Yacarini, Marcos Juárez, aseguró que su clienta fue usada como herramienta en una trama de violencia psicológica: “Oliveri manipuló tanto a Gabriela como a Tatiana. Ambas fueron víctimas de violencia de género, y Tatiana fue el arma con la que él infringió el daño”, explicó.

Amenazas desde varias cuentas

Durante la investigación, se comprobó que Yacarini envió amenazas a Fernández Aberastain y violó una orden de restricción judicial. La perito criminalística Débora Suárez, del Departamento de Delitos Complejos, confirmó que varias de las cuentas desde las que se enviaron mensajes intimidatorios estaban vinculadas a su número telefónico. Sin embargo, no se encontró evidencia técnica que la vincule directamente con la difusión del video íntimo, el cual fue enviado desde una cuenta falsa a uno de los hijos de Gabriela.

En este marco, la víctima aceptó la conciliación contemplada en el artículo 59 del Código Penal. Yacarini y Fernández Aberastain se cruzaron al salir del tribunal y compartieron un abrazo. “Mi clienta le pidió disculpas. Ese gesto era algo que Gabriela venía esperando desde que el caso se hizo público”, señaló el abogado Juárez.

Distinto fue el destino de Diego Oliveri, quien fue retirado esposado del tribunal y trasladado a la penitenciaría provincial para comenzar a cumplir su condena.

Un juicio marcado por el dolor

El proceso judicial se desarrolló a lo largo de tres audiencias, aunque la primera debió reprogramarse por la ausencia de ambos imputados. Oliveri alegó “dolencias físicas” y siguió todo el juicio de manera virtual, mientras que Yacarini presentó un certificado de internación. Durante las jornadas, el tribunal escuchó el testimonio de Gabriela, además del aporte de testigos de la querella, como una psicóloga, una amiga de la víctima y alumnas de su gimnasio. También se reprodujo la Cámara Gesell del hijo de la víctima, a quien le llegó el video por redes sociales.

El fiscal Ricardo Barbeito describió el daño sufrido como “tremendo”. Aseguró que la difusión del video no fue casual sino parte de un plan para perjudicar a la víctima: “La profesora de fitness no pudo volver a trabajar, ni siquiera de forma virtual. Su salud mental se deterioró, estuvo siete meses encerrada bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico. Además, los videos llegaron a sus hijos y sufrieron amenazas”.

El testimonio de la víctima

Gabriela Fernández Aberastain brindó un relato estremecedor de lo que vivió durante y después de su relación con Oliveri. Contó que estuvieron juntos tres años y que en ese tiempo sufrió violencia física, sexual, económica y psicológica. Afirmó que él la golpeaba hasta dejarla inconsciente y luego abusaba de ella, y que llegó a denunciarlo 17 veces, aunque no lograba romper el vínculo por miedo y dependencia económica.

Uno de los momentos más impactantes de su testimonio fue cuando relató que quedó embarazada y que perdió el embarazo tras una golpiza. Según explicó, la violencia se agravó cuando Oliveri la vio reconstruyendo su vida personal y profesional. En ese contexto comenzaron las amenazas, la destrucción de botones antipánico y, finalmente, la difusión del video íntimo.

“Fue muy duro salir de ese vínculo. Al día de hoy siento vergüenza y culpa de haber expuesto a mis hijos a un hombre como él”, dijo la víctima ante el tribunal.

Su testimonio está respaldado por la licenciada Cynthia Terán, psicóloga de la Secretaría de la Mujer y luego del Centro de Asistencia a la Víctima del Delito, quien describió el deterioro emocional que sufrió Gabriela y los largos meses de reclusión tras el hecho.

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