Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), la Secretaría de Trabajo, el Indec y distintos informes sobre el mercado laboral muestran un retroceso del empleo registrado y un aumento de la informalidad desde la sanción de la reforma laboral. La Ley 27.802, aprobada en marzo de 2026, buscaba incentivar las contrataciones formales, pero los indicadores posteriores reflejan una caída del 0,9% en los puestos registrados y un incremento del trabajo informal.
Según los registros oficiales, las nuevas incorporaciones al empleo representaron el 1,6% del total de trabajadores ocupados en junio, el nivel más bajo de la serie. En agosto, el indicador subió al 1,8%, aunque permaneció por debajo del 2% que alcanzó en febrero, antes de la sanción de la normativa.

El INDEC también registró un crecimiento de la informalidad laboral. Entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, el indicador pasó del 43,2% al 45% de la población ocupada, una suba de 1,8 puntos porcentuales que refleja la expansión de las actividades sin registro.
Por su parte, el Monitor de la Reforma Laboral del Instituto Argentina Grande advirtió que el empleo privado registrado acumula 13 meses consecutivos de caída. El relevamiento calcula una pérdida de 241.200 puestos desde el inicio de la actual gestión nacional y estima que más de seis millones de personas trabajan en condiciones informales, con 348.000 nuevas ocupaciones de ese tipo durante el último año, principalmente por cuenta propia.

Otro informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) cuantificó en 12.700 los puestos privados perdidos durante su último período de análisis, equivalente a una contracción del 0,2%. El sector reúne alrededor de 6,1 millones de trabajadores y acumula 14 meses de retroceso; desde noviembre de 2023 perdió unos 266.000 empleos, una caída del 4,2% que lo ubica en niveles similares a los de mayo de 2014.
Desocupación y salarios también reflejan el deterioro laboral
La evolución del empleo privado contrasta con el crecimiento económico registrado durante el mismo período. Entre noviembre de 2023 y julio de 2026, la economía acumuló una expansión neta del 2,2%, mientras que el trabajo asalariado privado retrocedió más del 4%, según los datos del informe del IIEP.
En materia de desocupación, el INDEC registró una tasa del 7,9% durante el segundo trimestre de 2026, frente al 7,6% del mismo período del año anterior. El indicador también creció respecto del trimestre previo y alcanzó su nivel más alto desde el inicio de la actual gestión nacional.
Los ingresos tampoco muestran una recuperación sostenida. El salario mínimo perdió un 40,8% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023 y no registró una mejora real en septiembre, mientras que la remuneración promedio de los trabajadores privados registrados cayó un 0,4% en julio, aunque las estimaciones indican una posible recuperación real del 1,3% en agosto.
Sturzenegger reconoció su disconformidad con la respuesta empresarial
En medio de este escenario, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, reconoció que los empresarios no respondieron como esperaba el Gobierno nacional ante los cambios de la reforma. “No estoy conforme con la respuesta de los empresarios con la reforma laboral”, admitió el funcionario, quien impulsó el proyecto de modernización del régimen de trabajo.
Sturzenegger también cuestionó la continuidad de las cláusulas de los convenios colectivos una vez vencidos sus plazos, mecanismo conocido como ultraactividad. “Ahora todos los convenios que se firman son iguales, porque nadie se quiere pelear; todo el mundo quiere que el Estado resuelva el problema por ellos”, expresó. Además, atribuyó parte de las transformaciones del mercado laboral a los cambios que dejó la pandemia y señaló que muchos trabajadores eligen modalidades más flexibles de contratación.
Mientras los indicadores oficiales y los relevamientos privados exponen la reducción del empleo registrado y el crecimiento de la informalidad, el propio funcionario manifestó sus reparos sobre la respuesta del sector empresarial. Los datos muestran que, hasta el momento, la reforma laboral no logró revertir la contracción del trabajo formal ni recuperar los niveles de contratación previos a su sanción.

