El proceso oral por la muerte de Diego Maradona avanzó este jueves hacia su recta final. Tras la sorpresiva décima declaración del neurocirujano imputado Leopoldo Luque, los jueces del TOC N°7 de San Isidro resolvieron que las próximas cinco audiencias estarán destinadas a los 17 testigos de las defensas y que el 29 de septiembre comenzarán los alegatos finales. Desde ese día, todo quedará en manos de los magistrados.
La decisión del tribunal marca un punto de inflexión en el juicio. Los alegatos podrían extenderse varias semanas, ya que la acusación está integrada por cinco equipos de abogados, el Ministerio Público Fiscal y siete defensas. Una vez concluido ese tramo, los acusados tendrán derecho a sus últimas palabras, lo que podría sumar hasta siete declaraciones más.

La jornada estaba prevista para el testimonio de José Antonio Maya, perito de parte de Luque en la Junta Médica. Sin embargo, un imprevisto canceló su participación y el neurocirujano volvió a declarar. Fue su décima vez ante el tribunal.
Luque diferenció al paciente que describieron los peritos tras la autopsia del que él atendía en vida. “Se dejó entrever, y muchos lo notamos, que hay un paciente después de la muerte y pareciera haber otro en vida. La respuesta es simple: el paciente que describen los peritos de la Junta no es el que nosotros teníamos en vida”, afirmó.
Entre diagnósticos y responsabilidades
El médico explicó que los estudios cardiológicos y renales eran normales y que, aunque Maradona tenía cirrosis, su hígado funcionaba sin síntomas. “La estructura no es lo mismo que la función”, subrayó.

Consultado por su defensor Francisco Oneto, aclaró su rol en la internación domiciliaria: “Yo le seguí la parte neuroquirúrgica. Quiero descartar que nos tiramos entre nosotros. Yo no manejaba a los médicos. A mí me avisaban porque yo era mediador en muchas circunstancias. Yo al paciente lo quería y lo sigo queriendo. Pero yo no estaba a cargo”.
El vínculo personal con el Diez
En su relato, Luque insistió en que el paciente descrito por la Junta Médica “era gravísimo, pero no era nuestro paciente”. Conmovido, agregó: “Jamás imaginé el final que tuvo, ni se me cruzó por la cabeza. Yo lo quería infinitamente a Diego. No era un paciente más. Estar cerca de Diego era hermoso”.
Reconoció además que se sentía inútil para ayudarlo frente a la adicción al alcohol. “Mi única utilidad real es que él confiaba en mí. Para mí era frustrante no poder ayudarlo, por eso no quería participar más. No me sentía útil”, explicó. Antes de cerrar, sostuvo: “Creo que ninguno tuvo mala intención. Siento que todos hicimos lo mejor que pudimos”.
Con el cronograma definido, el juicio por la muerte de Maradona se encamina a semanas de alegatos intensos. El desenlace quedará en manos de los jueces, quienes deberán resolver uno de los procesos más resonantes de la historia judicial argentina.

