La crisis de Lácteos Verónica golpea con fuerza a Santa Fe, en medio de la recesión nacional. La empresa lleva cinco meses con sus plantas paralizadas en Lehmann, Suardi y Clason, y adeuda más de tres meses de salarios a sus 700 trabajadores, que ya no cuentan con obra social.
Según medios provinciales, los representantes de la empresa aseguraron que “se encuentran trabajando en distintas opciones para garantizar la continuidad de la firma”. En este sentido, mencionaron alternativas como la venta o la búsqueda de financiamiento, aunque sin definiciones concretas.
La crisis se inscribe en un declive más amplio de la industria láctea nacional, con la quiebra de SanCor, las pérdidas de La Serenísima, el cierre de La Suipachense y la venta de parte del negocio de Saputo. Ante este panorama, medios santafesinos advierten que en primavera podrían faltar usinas para recibir la producción lechera.

Un sector lácteo golpeado por cierres y despidos
La situación financiera de Lácteos Verónica atraviesa un cuadro crítico y la deuda continúa en aumento. A los sueldos adeudados se suma el reclamo de los trabajadores, quienes señalan que la empresa interrumpió los aportes patronales y jubilatorios, además de dejarlos sin cobertura de obra social.
En paralelo, cerca de 150 productores de leche santafesinos se organizaron para exigir el pago de la mercadería entregada y nunca cancelada, con un monto estimado en alrededor de 60 millones de dólares. En el plano bancario, un relevamiento del Banco Central (BCRA) confirmó que la firma acumula 3.886 cheques rechazados y una deuda cercana a los 14.000 millones de pesos, además de compromisos con distintas entidades financieras.
En este contexto, las partes coincidieron en la necesidad de mantener el diálogo para intentar una salida que resguarde las fuentes laborales. Desde el gobierno provincial destacaron que la familia Espiñeira aceptó participar por primera vez en una instancia formal de negociación, aunque remarcaron que se requieren definiciones inmediatas.

