La primera actividad pastoral del papa León XIV en Argentina tendrá un fuerte significado social y religioso. Este lunes, el Pontífice visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, una institución que alberga a más de 400 personas con discapacidad y que representa una de las expresiones más profundas de la vocación de servicio de la Iglesia hacia los sectores más vulnerables.

La elección de este lugar no es casual. León XIV busca imprimir a su pontificado una mirada cercana a quienes permanecen al margen de la sociedad, en continuidad con el legado humanista de su antecesor, el papa Francisco, quien hizo de la atención a los más pobres, los excluidos y las personas vulnerables uno de los ejes centrales de su mensaje.
El encuentro también tendrá una dimensión simbólica para la historia de la Iglesia. La visita al Cottolengo evoca uno de los primeros gestos de Francisco al comienzo de su papado, cuando eligió la isla italiana de Lampedusa para visibilizar el drama de los migrantes y denunciar la cultura del descarte. Ahora, León XIV busca construir una imagen propia desde una sensibilidad similar: acercarse a quienes necesitan mayor cuidado y reconocimiento.

Una visita cargada de simbolismo
El recorrido del Pontífice por el predio de Claypole tendrá una duración aproximada de 45 minutos. Está previsto que ingrese por el acceso principal y visite el Hogar Ferrando Mixto, donde residen personas que requieren mayores niveles de asistencia. También recorrerá el santuario de la institución, donde se conserva el corazón de San Luis Orione, fundador de la obra.
La visita tendrá un formato íntimo, adaptado a las características del establecimiento y a las necesidades de sus residentes. Algunos de ellos podrán compartir sus experiencias y recibir personalmente al Papa, en un encuentro que buscará poner en primer plano sus historias y su dignidad.
La imagen de León XIV junto a las personas que viven en el Cottolengo podría convertirse en una de las fotografías más representativas de su paso por Argentina y de la identidad pastoral que busca consolidar. Un gesto que reafirma que la inclusión, la solidaridad y el acompañamiento de los más vulnerables no deben quedar solamente en el discurso, sino traducirse en acciones concretas.

