La histórica curtiembre Sadesa atraviesa una de las crisis más profundas de su trayectoria en la provincia de Santa Fe. La planta de la localidad de Esperanza enfrenta hoy un escenario de fuerte reducción de su plantilla de trabajadores. La empresa cuenta actualmente con alrededor de 400 operarios y administrativos en sus instalaciones santafesinas.
La firma busca la renovación de un Procedimiento Preventivo de Crisis ante las autoridades correspondientes. Esta herramienta legal permitiría el despido de unos 100 empleados y la suspensión de otros 200 trabajadores. Los operarios suspendidos pasarían a percibir apenas el 50% de sus salarios habituales según el esquema previsto.
La situación genera una honda preocupación entre los trabajadores de la histórica industria del cuero. El sector interpreta este ajuste como una maniobra para forzar una rebaja general de las condiciones laborales actuales. Los ingresos de operarios con una década de antigüedad no alcanzan hoy el costo de la canasta básica.

Factores económicos y desregulación
Especialistas del sector atribuyen el deterioro de la competitividad a cambios en el esquema de exportaciones nacionales. El Ministerio de Desregulación eliminó la equiparación de retenciones entre el cuero crudo y el cuero procesado. Esta medida favoreció la venta de materia prima sin valor agregado y afectó a las curtiembres locales.
La compañía inició además un proceso de relocalización productiva hacia Tailandia, Paraguay y Vietnam. Esta estrategia responde a un plan de reducción de costos a nivel global por parte de la firma. Los antecedentes recientes incluyen ya el cierre definitivo de plantas en San Luis y Las Toscas.
Sadesa consolidó su posición mundial bajo la dirección de Ernesto Galperín durante décadas de actividad. La empresa destaca como proveedora de marcas internacionales de primer nivel como Nike y Adidas. El modelo exportador de la firma se basó históricamente en la industrialización del cuero argentino.

Impacto social y antecedentes estatales
La planta de Esperanza representa un emblema industrial para toda la región del centro santafesino. Durante la pandemia, la compañía accedió a programas estatales como la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP). También recibió distintos beneficios impositivos para el sostenimiento de su actividad productiva.
La familia Galperín diversificó sus inversiones a partir del éxito inicial de esta curtiembre familiar. Sadesa funcionó como uno de los pilares para el desarrollo posterior de la plataforma Mercado Libre. Sin embargo, la realidad actual de la planta santafesina muestra un retroceso frente a sus 2.000 empleados históricos.
El desenlace de este conflicto laboral marcará un punto de inflexión para el sector curtidor argentino. La profundización de los despidos generará un fuerte impacto social en la comunidad de Esperanza y sus alrededores. La incertidumbre persiste sobre el futuro de los puestos de trabajo restantes en la fábrica.
La resolución del Procedimiento Preventivo de Crisis definirá el destino de los 300 operarios afectados por la medida. El gremio y los trabajadores aguardan definiciones sobre la continuidad de la fuente laboral. La crisis de Sadesa pone en alerta a todo el entramado industrial de la provincia de Santa Fe.

